sábado, 21 de noviembre de 2009

Premio Nóbel al armamentista de Barack Obama

Premio Nóbel al armamentista de Barack Obama

Por Adán Salgado Andrade


Recientemente se le concedió un muy polémico y cuestionable “premio Nóbel por la paz” al presidente estadounidense Barack Obama, basándose el mercantilizado premio simplemente en los “deseos” de Obama por librar al mundo de las armas nucleares. Sin embargo, ese muy débil y alejado deseo contrasta con lo que Obama ha dejado de hacer o está haciendo no por la paz, sino en contra de ella. Escribí a finales del año pasado un artículo titulado “El silencio de Obama” (consultarlo en mi blog: adansalgadoandrade.blogspot.com) en el cual daba cuenta de que ante la masacre de palestinos una vez más por los belicistas israelíes en la franja de Gaza en los últimos días de diciembre, Obama nada dijo, pretextando que aún no tomaba posesión del cargo y que, en todo caso, “era la culpa de los terroristas de Hamas por provocar a los israelíes”, estas poco afortunadas declaraciones, a pesar de que hubo cientos de muertos, así como hospitales, edificios, avenidas y escuelas bombardeadas y un sin número de atrocidades que por estos días la ONU está dando cuenta que cometieron los soldados judíos (emplearon a civiles palestinos como escudos humanos o los mataban indiscriminadamente, pretextando que cualquiera podía ser su “enemigo”, además de que Israel sigue bloqueando el comercio, incluso de alimentos o les restringe o deja sin agua a miles de palestinos que habitan Gaza).
En un artículo más reciente, “Armas, corrupción y el big Money”, además doy cuenta de que la “estrategia” para librarse de los talibanes en Afganistán, otro invadido país por parte de EU, tiene como resultado que frecuentemente decenas de civiles inocentes sean el blanco de los ataques de la OTAN y de EU contra supuestos blancos enemigos, que resultan falsos y que provocan la absurda muerte de tales civiles, ante lo cual, en lugar de rectificar esa fallida estrategia, Obama ha aceptado enviar muchas más tropas (13,000 soldados se ha aprobado recientemente que se dirijan a ese país, aunque Obama piensa que será necesario enviar hasta 40,000 soldados extras) para “garantizar la paz” allí.
Pero además se ha informado que la mayoría de los soldados estadounidenses que están activos en Afganistán, están bastante desmoralizados y deprimidos, pues declaran que ni saben por qué están luchando en ese país, cuál es el objetivo, si hay verdaderos avances, ni a quién están combatiendo, porque los talibanes generalmente los atacan mediante minas o bombas colocadas a un lado de los caminos, pero pocas veces cuerpo a cuerpo. Tan deprimidos están, que muchos se han estado suicidando desde el año pasado, durante el cual 140 soldados estadounidenses se quitaron la vida. En el presente año, hasta octubre se han suicidado 134 y se espera que la cifra supere a los suicidios del año pasado (irónicamente, por estos días hubo una matanza en una base militar estadounidense, Fort Hood, perpetrada por un psiquiatra, el señor Malik Nadal Hasan, un musulmán nacido en Jordania, pero nacionalizado estadounidense. Hasan atendía justamente a los soldados con fuertes depresiones que regresaban de Afganistán, y sus historias seguramente influyeron en el desequilibrio mental sufrido por el desesperado psiquiatra a quien, por si eso no hubiera bastado, escuchar deprimentes historias, iba el ejército a enviarlo al frente afgano. Y es justamente en esa base en donde llegan los deprimidos soldados estadounidenses de Afganistán a recibir “tratamiento psiquiátrico”).
“Esto se está convirtiendo en otro Vietnam”, ha declarado un sacerdote de uno de los cuarteles militares estadounidenses, en referencia a que en Afganistán no hay objetivos claros por los cuales pelear y que la guerra se está alargando inútilmente. Además, esa “guerra” se está volviendo tan costosa e inútil, que más del 60% de los estadounidenses están en contra de que EU siga entrometido allí, además de que muchos opinan que es una causa perdida, pues las guerrillas talibanes, lejos de estar derrotadas y desanimadas, se refuerzan mucho más con cada día que transcurre. Esto puede verse en opiniones de los estadounidenses comunes como la siguiente: “Si nuestras tropas están deprimidas, extrañan su hogar y no les interesa pelear, no es su culpa, sino que es porque las están obligando a pelear una guerra sin una causa justificable y sin una política o estrategia claras. Ninguno de los objetivos por los cuales se invadió Afganistán, han sido cumplidos. Está en su noveno año, y el belicismo de las guerrillas locales ha aumentado en lugar de haber disminuido. Ni los talibanes ni Al-qaeda han podido ser derrotados. El supuesto presidente Karzai, es uno de los más impopulares líderes, pero se le sostiene, a pesar de que la reciente elección estuvo llena de fraudes y trampas. Se le está dando apoyo al grupo minoritario que no pertenece a los pashtun, mientras que a los pashtun se les hace a un lado sólo porque India lo quiere así (claro, pues si se apoyaran a los pashtuns, India correría el riesgo de que una parte de Afganistán se uniera a Pakistán, enemigo natural de aquélla, donde también hay pashtuns, lo que lo reforzaría en gente y territorio, además de que también se acrecentaría el sentimiento musulmán anti-hindú en toda la región y en Kashmir, el territorio administrado por India, Pakistán y China, apoyando a las guerrillas musulmanas jihadistas que allí operan, las que luchan por apoderarse del territorio administrado por India justamente en Kashmir). Y a pesar de que es una guerra que no se puede ganar, Obama trata de reforzar la derrota. Ni el aumento de tropas, o más misiles y menos hombres, servirán, pues todo se ha movido a favor del Talibán (por ello es que hasta se ha sugerido que se les pague a los guerrilleros talibanes un salario, con tal de que dejen las armas). El ejército es inepto e incapaz de combatir al Talibán. Y es cosa de tiempo antes de que comencemos a presenciar indisciplina, suicidios y desórdenes mentales (lo que está ocurriendo ya entre los estadounidenses, como menciono antes) entre las tropas comandadas por la coalición de la OTAN y EU. Y antes de que eso suceda, es mejor retirarse después de haber logrado un acuerdo con el Talibán”. Como puede verse, este generalizado sentimiento de derrota, impotencia e inutilidad tiende a popularizarse, y a pesar de ello el presidente de la paz, Obama, insiste en que más tropas de su país se estacionen allí. Lo irónico es que quizá se tuviera que llegar, en efecto, a un acuerdo con el Talibán, al que se derrocó luego de los muy sospechosos derribamientos de las torres gemelas, dado que todo parece indicar que se ha ido reforzando su presencia con los años en Afganistán.
Además, Obama está apoyando, en el caso de Honduras, país en donde las obscuras fuerzas reaccionarias propiciaron un golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya, el que se realicen elecciones auspiciadas por el golpista Roberto Micheletti y que EU reconocerá al gobierno que pueda surgir de tan fraudulenta acción. Y puesto que el golpe de Estado se apoyó en el mercenario ejército hondureño – entrenado, por cierto, en bases militares estadounidenses –, sería otra prueba más de que Obama está dando vía libre al armamentismo en el mundo, con tal de proteger los intereses estadounidenses, también muy enraizados en Honduras.
Y si ya de por sí no bastara con apoyar el golpe militar en Honduras, o el polvorín en que se ha convertido a Afganistán, en donde, como dije, el mayor número de muertos es entre civiles inocentes, para que se pusiera en duda el que realmente Obama haya merecido el premio Nóbel de la paz, además está permitiendo veladamente que el Pentágono, dirigido por el muy beligerante secretario de la defensa Robert Gates, se rearme y sea la punta de lanza de la nueva estrategia de dominación estadounidense basada en un mayor belicismo, sobre todo ahora que EU está perdiendo de alguna manera el liderazgo económico a nivel mundial, así que si no domina a través de sus devaluados dólares y sus quebradas corporaciones y bancos, lo hará mediante el empleo intensivo y extensivo de la fuerza, como veremos.
A sus 66 años, el republicano Gates ha estado inmerso en la política, sobre todo en cuestiones militares y de seguridad, desde 1966, en que la CIA lo contrató para sus labores de inteligencia. Luego, en 1967, la Fuerza Aérea Estadounidense lo reclutó para que realizara labores de entrenamiento a tropas dedicadas a la operación de misiles interbalísticos. En 1969 de nuevo se unió a la CIA y en 1974, durante la presidencia de Richard Nixon, fue contratado para formar parte del Consejo Nacional de Seguridad. Luego ha pasado de ser asesor, director de la CIA, hasta secretario de la defensa de George W. Bush, cargo que le fue ratificado con Obama.
El lema de Gates, en cuanto a las cuestiones militares se refiere, es “El ejército necesita pelear en las batallas presentes no en las batallas futuras”. Esto porque el beligerante secretario dice que no tiene caso estar planeando cómo se pelearán las batallas en el futuro si no se están ganando las batallas de hoy día. Eso lo ha declarado porque en Irak es evidente que Estados Unidos no ha ganado la guerra, como tampoco ha sucedido en Afganistán, como ya mencioné arriba. Gates ha dicho de su persona que “Me he referido a mí como el secretario de guerra porque estamos en guerra”. Y del Pentágono declara: “Este es un departamento que sólo se la pasa planeando como hacer la guerra. No está organizado para ir a la guerra. Y justamente es lo que estoy tratando de hacer”. Y vaya si el señor ha tomado muy en serio su guerrero papel, pues hasta en el caso de la violencia que se ha desatado en México, por ejemplo, por el supuesto “combate al narcotráfico”, que han emprendido los mal administradores panistas, ha dicho que “Estados Unidos quiere incrementar la asistencia militar que provee a México para su lucha contra el tráfico de drogas. La ayuda podría ser suministrando equipo militar, entrenamiento, labores de inteligencia, con tal de ayudar a las autoridades en su lucha contra los bien armados y organizados narcotraficantes” (ver mi artículo “La muy oportuna descomposición del Estado mexicano, pretexto para militarizar y recrudecer la represión gubernamental”). Y Gates actúa acordemente con su inherente beligerancia, pues sus cintas favoritas son todas aquellas que tengan que ver con violencia y lo militar. Ejemplos recientes son “Transformers” y “Wolverine”, de las que declara el secretario que “La verdad salí muy contento luego de verlas”. Si, quizá porque en ellas en muchas escenas se hace alarde del poderío militar estadounidense, aunque éste resulte inútil frente a superhéroes y robots gigantes.
Pero además su estrategia puramente guerrera está haciendo énfasis en un fuerte impulso a la aún muy importante industria armamentista estadounidense, ya que está priorizando proyectos que, según él, son primordiales, en tanto que está dejando atrás o cancelando otros que, considera, no son estratégicos, ni siquiera para el futuro. Y a diferencia de Donald Rumsfeld, el anterior secretario de la defensa, quien decía que el ejército de EU debía combatir con las armas que tuviera, no las que deseara, Gates se ha propuesto combatir con las armas que, afirma, verdaderamente se necesitan.
Y de plano cortó fondos o los redujo bastante en casos como los aviones de combate F-22, que aunque son muy modernos y pueden evadir los radares, en guerras como las de Afganistán o Irak son casi inútiles, debido a que contra insurgentes o “terroristas” son de poco valor, pues son objetivos huidizos, difíciles de localizar. Decidió Gates presionar al congreso para que no se compraran más de la cuota normal de 187 aparatos, a pesar de que la Fuerza Aérea de EU deseaba aumentar sus cantidad. En lugar de esos aparatos, Gates decidió que era mejor adquirir más Predators, aviones robots que pueden vigilar y al mismo tiempo bombardear objetivos enemigos (de hecho esos aparatos se emplean ya en la frontera entre México y EU para vigilar a los muy peligrosos ilegales mexicanos). Además de que son más baratos, sirven más para las necesidades de combate en Irak y Afganistán, y evitan muertes de soldados, pues son robotizados, sentenció Gates cuando se opuso terminantemente a que más F-22 fueran adquiridos (así se le acabó uno de sus grandes negocios a Lockheed Martin, la compañía que fabrica los F-22).
No sólo eso, sino que también Gates se opuso terminantemente a proyectos que, desde su óptica, no valían el presupuesto que se les había asignado. Y decidió dejar fuera proyectos como un Boeing 747, diseñado para disparar en el aire misiles enemigos mediante un potente láser (al aparato le tomó 13 años de desarrollo hacer su primera prueba, la que no fue de todos modos tan satisfactoria). También eliminó del presupuesto un conjunto de satélites que podían, según sus diseñadores, “comunicarse” entre ellos, pero que tampoco habían probado ser funcionales. Otro programa futuro que Gates suprimió es el llamado Future Combat Systems, un ambicioso plan que pretendía gastar 160,000 mdd con tal de equipar a los soldados de sofisticados armamentos hacia el 2011, pero que tampoco convenció a Gates de su utilidad, pues prefiere que las guerras se ganen hoy y no en el futuro, como ya señalé antes. Y quizá el más cómico proyecto que eliminó, tal vez porque realmente se siente como algo absurdo y fútil, es un costosísimo helicóptero presidencial equipado con, ¡háganme favor!, una cocina que puede calentar alimentos aún después de una guerra nuclear, como si tras un conflicto de ese destructivo, mortífero nivel aún quedara vivo el presidente estadounidense y, peor aún, se pusiera a comer (esto más bien recuerda a los plots hollywoodenses en donde la figura presidencial es lo más importante en una invasión militar o extraterrestre y se le debe de mantener con vida cueste lo que cueste).
Pero mientras Gates ha suprimido varios programas, el desarrollo de otros armamentos ha visto incrementado su presupuesto, como es el caso de los aviones militares F-35, considerados vitales para los bombardeos en Irak o Afganistán. Su presupuesto para fabricarlos pasó de 6800 millones de dólares (mdd) a 10400 mdd, un alza del 53%. Otro concepto que ha subido muchísimo su presupuesto es el de los vehículos blindados denominados MRAPs (mine-resistant, ambush-protected, o sea, vehículos resistentes a las minas y a las emboscadas), considerados por Gates como vitales en los ataques con minas o bombas ligeras, pues su resistencia los hace soportar la mayoría de los ataques de ese tipo y de los cuales, por cierto, no se enteró por sus subalternos, sino porque un día leyó sobre esos vehículos en un artículo de la publicación USA Today. Había hasta hace dos años muy pocos de esos vehículos, pues los que se usaban eran los famosos Humvees, con blindaje ligero, que cuando eran atacados, generalmente eran destruidos y sus ocupantes, soldados estadounidenses, casi todos morían o resultaban mortalmente heridos. Gates detectó esa situación y ordenó una sustancial alza en la fabricación de MRAP’s, a 1000 vehículos mensuales a partir de 2008. así que fue prioritario producir miles de esos vehículos a un promedio de medio millón de dólares cada uno, un costo enorme, por supuesto, que implicó una inicial inversión del Pentágono de 25,000 mdd (equivalente a las remesas enviadas a México este año por los paisanos que trabajan aún en EU). Por supuesto que si la idea de Gates fue sólo la de dotar de mejores vehículos blindados a los soldados estadounidenses, también implicó un excelente beneficio para la industria armamentista, ya que aquí la principal agraciada fue una empresa casi desconocida, Force Protection, pero que gracias al modelito de MRAP que diseñó, el cual era el que justo conoció Gates a través de USA Today, se fue a las nubes, y luego de casi haber vendido unos cuantos blindados y casi quebrar, por estos días ha entregado 2236 vehículos a un costo de nada menos que ¡1300 millones de dólares!, gracias a los cuales ya hasta cotiza en la bolsa de valores y sus acciones son muy buscadas por ávidos inversionistas en busca de ganancias fáciles. Le sigue Internacional Military and Government, que ha vendido 1975 vehículos en 1000 mdd; Armor Holdings, que ha vendido 1174 blindados en 518.5 mdd; BAE Systems, que ha vendido 929 vehículos en 484.9 mdd; Protected Vehicles Inc., que vendió 64 blindados en 37.4 mdd; Hoscos Truck, que vendió 104 en 30.6 mdd y por último General Dynamics, que sólo ha vendido 24 blindados en 11 mdd. Pero no sólo eso, sino que el efecto multiplicador que tan gran cantidad de vehículos genera, ha también beneficiado al sector siderúrgico, pues se han requerido 21,000 toneladas mensuales de acero de alta resistencia balística, así como otros productos, tales como las llantas especiales que llevan los blindados, y que únicamente fabrica la empresa Michelin, la cual sólo hacía 1000 por mes, pero tuvo que subir la producción a 17,000 llantas mensuales, que aunque mereció un gran esfuerzo de su parte, se compensa con los millones de dólares de ganancias que la súbita demanda de blindados ha ocasionado.
Así que, como se ve, muchas empresas le han entrado al gran negocio que ha promovido Gates, tanto directa, como indirectamente, con tal de que los soldados estadounidenses no sigan, es la justificación, muriendo en las constantes emboscadas y minas que sus vehículos encuentran por docenas en los caminos por donde circulan de los invadidos países de Irak y Afganistán. Hay alrededor de 13,000 MRAP’s actualmente tanto en Irak, como en Afganistán. Así que no sólo se han salvado vidas, sino que ha sido parte del plan de reactivación económica emprendido por Obama, quien ha enfatizado que la industria militar estadounidense sigue siendo vital para los EU, no solamente por las cuestiones de dominación que aquélla implica, sino que financieramente los 500,000 mdd que se gastan en promedio al año, proveen cientos de miles de empleos, así como el que se mantenga a flote el aparato bélico con el que EU pretende seguir dominando al mundo, como ya señalé antes.
Otra arma que ha recibido una gran atención por parte de Gates es un satélite llamado Advanced Extremely High Frequency Satellite, desarrollado por Lockheed Martin y Hughes Space and Communications Company, al que se dedicaron inicialmente para su desarrollo 500 mdd anuales y ahora se le reasignaron 2300 mdd, 360% de incremento, que se supone que evita que las comunicaciones militares y de todas las operaciones invasivas del ejército estadounidense no se saturen, ni se colapsen.
El P-8 Poseidon fabricado por la división militar de la empresa Boeing, Boeing Integrated Defense Systems, es un avión al que se asignaron 1200 mdd y ahora se le dedicarán 2900 mdd, 142% de incremento. Este aparato se supone que es muy útil para vigilar y atacar tanto objetivos aéreos, así como submarinos, pues tiene muy “sofisticada” tecnología para rastrear las posibles amenazas.
Por último, está el destructor Aegis, del que existen 62 embarcaciones, al muy módico costo cada uno de 1100 mdd, 34 de las cuales fueron construidas conjuntamente por las empresas militares General Dynamics y Bath Iron Works, y 28 fabricadas por Northrop Grumman Ship Systems e Ingalls Shipbuilding. En proporción a los otros armamentos, el Aegis recibió muy especial atención por parte de Gates, ya que tenía asignados apenas 200 mdd y ahora se le dieron 3000 mdd, ¡1490% de incremento! Esta embarcación militar se supone que puede atacar con gran precisión, alcance y poder objetivos, tanto en tierra, como en aire, y en el mar, ya que está armada hasta los dientes, entre misiles Tomahawk, MK-41… torpedos Mark 32, MK-46… metralletas, cañones, misiles balísticos… ¡toda una joya de la mortífera ingeniería militar estadounidense!
Pero la estrella de todo este conjunto de armas de destrucción masiva de “nueva generación” es una superbomba antibunkers conocida como Massive Ordnance Penetrador (penetrador artillado masivo), MOP, que es un monstruoso artefacto explosivo que mide seis metros de largo y pesa 13.6 toneladas, desarrollado conjuntamente por Northrop Grumman, Lockheed Martin y Boeing (como se ve, entre algunas de las grandes empresas militares se reparten el botín). Está equipado con 2700 kilogramos de explosivos y es capaz de penetrar hasta 60 metros en búnkers hechos de concreto reforzado de mediana resistencia, hasta 8 metros en aquéllos hechos de concreto reforzado de alta resistencia o puede abrirse paso hasta 40 metros en estratos rocosos. Hace poco el Pentágono urgió al congreso estadounidense para que destinara fondos de emergencia para el desarrollo del MOP por 88 millones de dólares, citando una “Necesidad Operacional Urgente (UNO, urgent operacional need). Y todo indica que la tal urgente necesidad es la de contar en unos pocos meses con esa monstruosa bomba que pueda destruir las instalaciones nucleares de Irán, país que se sospecha que está desarrollando bombas nucleares. Con el MOP, señalan sectores de inteligencia militar y, claro, el mismo Gates, podrían destruirse los complejos iraníes que existen en Natanz y el que se está terminando cerca de la ciudad sagrada de Qom, en caso de que, en efecto, se compruebe que Irán cuenta con un programa para fabricar bombas nucleares. Y si Irán está o no desarrollando armas nucleares, no está claro, pues se ha venido resistiendo a que la agencia de la ONU encargada de que los países fuera del club de poseedores de armas nucleares no las posean, la IAEA, realice una revisión de sus instalaciones las que, insiste ese país, son solamente para usos pacíficos, pero sospecho que así es. Y de todos modos si Irán está desarrollando armas nucleares, a fin de cuentas serán no para de momento emplearlas, por fortuna – cuando los países poseedores de ojivas nucleares las empleen, será el fin de nuestro planeta –, sino para disuadir a que países como EU tramen una invasión, como hicieron en Irak, pues si este país hubiera poseído ojivas nucleares, no se habría atrevido EU a atacarlo, que es justo lo que pasa con Corea del Norte, país que ya posee algunas bombas nucleares y es por ello que EU no se ha aventurado a tocarlo ya.
Y también Gates ha solicitado al congreso casi 52 millones de dólares para que la empresa McDonnell Douglas acondicione un bombardero B-52 para que pueda transportar la explosiva, pesada mole hasta el sitio en donde se arrojaría. Y con el MOP podrían destruirse, según sus diseñadores, tanto los búnkers iraníes, como los norcoreanos para evitar que más países se hagan de bombas nucleares. ¡Pues vaya con tan “éticas” consideraciones, proviniendo de países como EU o Inglaterra, que poseen decenas de ojivas nucleares que podrían destruir varias veces el planeta! Además me parece irresponsable que se empleara el MOP contra instalaciones nucleares tanto iraníes, como norcoreanas, pues al destruirse, seguramente detonarían explosiones del material radioactivo que hubiera en Irán o de las bombas nucleares norcoreanas, lo que provocaría desastres ecológicos por las nubes radioactivas que se esparcirían. Pero además en el caso de Corea del Norte, no imagino que se esperaría con los brazos cruzados a ser bombardeada con MOP’s, sino que respondería de inmediato, lo que quizá llevaría al inicio de un conflicto termonuclear de mortíferas consecuencias para todo el planeta. ¡Esos son los grandes planes del beligerante Gates, auspiciados, claro, por el premio Nóbel de la paz de este año, el señor Barack Obama!

Contacto: studillac@hotmail.com

martes, 15 de septiembre de 2009

El coltan, otro recurso natural más para el sometimiento neocolonialista de África.

El coltan, otro recurso natural más para el sometimiento
neocolonialista de África.

Por Adán Salgado Andrade


De nueva cuenta un muy valioso recurso para la moderna industria electrónica impone condiciones de atraso, sometimiento, violencia y destrucción ecológica en África, muy castigado continente que hoy sufre de la nefasta herencia colonialista legada por siglos de control de unos cuantos países que hicieron de esa región territorio de pillaje, robo, latrocinio, detentando no sólo sus bastos recursos, sino hasta a su gente, a la que esclavizaban sin el menor escrúpulo y vendían en otros lugares, muy lejos del continente (Inglaterra, el principal esclavista del pasado colonialista, logró buena parte de su riqueza de entonces gracias a la muy lucrativa venta de esclavos). Francia e Inglaterra, los principales sometedores colonialistas, seguidos de España, Italia, Portugal, Bélgica, Holanda, Alemania y EU, se posicionaron del territorio africano en incontables ocasiones, dividiéndolo arbitrariamente, colonizándolo de acuerdo a sus muy mezquinos y particulares intereses, imponiendo estilos de vida y sistemas religiosos y políticos que modificaron brutalmente los sencillos estilos de vida de los pobladores africanos. Ese control colonial permitió algunos avances sólo en la medida en que convinieran a los amos (como se impuso en la mayoría de las colonias no sólo africanas, sino americanas y asiáticas, que es uno de los aspectos históricos que explica en buena medida el actual subdesarrollo y atraso tecnológico de casi todos los países que antes fueron colonias).
Esos impuestos límites ocasionaron que las colonias africanas no experimentaran más que un rudimentario desarrollo basado principalmente en actividades agropecuarios (siembra de productos tales como trigo, azúcar, cacao, café, cría de ganado vacuno, lanar, avícola…etcétera) o extractivas (pozos petroleros, minas de oro, plata, uranio, diamantes…), suplementario al desarrollo de los colonialistas (esta tendencia fue así, como ya señalé arriba, en todas las colonias, no sólo las africanas, en donde el limitado desarrollo económico se debió a que antes que los intereses y el bienestar de aquéllas, estaba el de sus amos). Y debido a las muy tardías “independencias” de la mayoría de los 56 países africanos, esas condiciones de impuesto atraso se alargaron innecesariamente y persisten hasta nuestros días (por ejemplo, muchos países se independizaron en los años 50’s o 60’s del siglo XX, como Guinea Ecuatorial, que se independizó en 1968, o más tarde, como Mozambique, que se independizó de Portugal apenas en 1975. Algunos ni siquiera se han independizado aún, como Santa Helena, la cual aún pertenece a Inglaterra).
Así, las consecuencias de tan largo control colonialista, han llevado a la mayoría de la región a sufrir de un crónico atraso económico que es evidente cuando se analizan las condiciones que prevalecen en la mayoría de los 56 países africanos, pobrísimos casi todos, con poblaciones mayoritariamente rurales, dedicadas a labores de subsistencia, economías basadas principalmente en la producción de productos agropecuarios, que últimamente se han visto muy afectadas por las fuertes sequías que han asolado a la mayor parte de la región. Otras actividades, mencionadas antes, son las extractivas, como la producción petrolera, así como la de minerales metálicos y no metálicos. Muy pocos cuentan con industrias, pero casi todas tienen que ver justamente con la producción de materias primas, tales como la extracción y refinación petrolera, algunas ensambladoras de autos, confeccionadoras de ropa o de producción de artículos domésticos de escaso desarrollo tecnológico. De hecho los países que más actividad económica poseen son aquéllos que cuentan con petróleo o con minerales valiosos tales como oro, plata o diamantes. Es decir, que África vale por sus cuantiosos recursos minerales, así como naturales, pues en varios sitios la biodiversidad existente es única y puede significar que cierta planta, por ejemplo, posea propiedades medicinales muy valiosas (por lo mismo, ahora se considera que males tales como el VIH pudieron surgir de entre sus selvas, pues dada la convivencia cotidiana de cazadores con la fauna salvaje tan diversa, en cierto momento pudo haber dado lugar a una interacción biológica que derivó en la invasión de un virus de primate al organismo humano, lo que originó dicho mal). También, por desgracia, esa diversidad natural se está dilapidando, pues el contrabando de especies animales y vegetales exóticas está llevando al borde de la extinción a muchas de ellas (buena parte de ese comercio ilegal lo realizan pobladores extremadamente pobres que ven con ese comercio ilícito la única manera de paliar su miserable situación).
Para dar una idea de lo pobre que es en general África, baste comparar su Producto Interno Bruto (que es la actividad comercial de todo un año de un país o región), que ascendió aproximadamente a 2,704,810.2 millones de dólares (mdd) en 2008, con el de Alemania, que fue de 2,800,000 mdd, es decir, que el PIB de un solo país de los desarrollados superó en casi 100,000 mdd al PIB africano. Y no se trata de países que carezcan, como ya señalé antes, de recursos, no, al contrario, muchos de ellos, incluso territorialmente, son muy grandes, estando entre las 20 naciones más extensas territorialmente del planeta. Por ejemplo, la república democrática del Congo (motivo del presente análisis) es 15% mayor que el área de México (dos millones de kilómetros cuadrados es la extensión territorial mexicana), aproximadamente 2,344,858 km². Sin embargo, es el penúltimo país más pobre, arriba del más pobre de todos, que es Zimbabwe, africano éste también. Prácticamente los cuarenta países más pobres o extremadamente pobres del planeta son africanos, tanto, que se les ha debido “perdonar” la deuda externa en vista de su imposibilidad para liquidarla (esto es mediante el programa que el FMI ha implementado para las “Naciones pobres muy endeudadas”).
En cuestiones de salud, la incidencia de VIH en África es de las más altas, pues de los poco más de 33 millones de personas que en el mundo padecen esa enfermedad, alrededor de 25 millones son africanas. Pero no sólo eso, sino que África padece los males de la pobreza, tales como desnutrición severa o hambre (posee el mayor índice de muertes por hambre en el mundo), enfermedades gastrointestinales, ceguera, tuberculosis y otras que podrían ser fácilmente prevenibles si contara con recursos suficientes para tal fin.
Y por si no bastara tanto atraso económico, saqueo de sus recursos, enfermedades, sequías, comercio ilegal de animales y plantas... existen graves conflictos interétnicos los cuales han significado sangrientas guerras civiles que han retrasado y obstaculizado aún más el desarrollo económico de toda la región, pues el sostenimiento de tales guerras fraticidas entre los distintos bandos armados, requiere de gastar una buena parte del dinero obtenido por la venta de los recursos naturales, pero además dichos conflictos desalientan las actividades productivas.
Además, esas decenas de conflictos armados civiles que ha habido a lo largo de los años, han cobrado millones de muertes, derroche de recursos, odios raciales irreconciliables y una constante inestabilidad política que pone en riesgo el que varios países pudieran desintegrarse como tales (a fin de cuentas se estaría regresando a la estructura tribal de antaño. Eso sucede en países como Somalia, el que no cuenta con un gobierno digamos que oficial y que más bien está controlado mayoritariamente por un puñado de war lords que ven al país como parte de sus posesiones y no como que ellos pertenezcan a él).
Por otro lado, los índices de corrupción, uno de los males heredados del colonialismo, son altísimos, y también buena parte de la riqueza del continente se dilapida en los privilegios que las deshonestas clases gobernantes se dan para sí, desentendiéndose de las necesidades de su gente. Sirva este ejemplo, platicado por un buen amigo ugandés, de lo que son capaces de hacer ciertos mandatarios. Me cuenta que en su país, en la capital Kampala, son tan malos la mayoría de los hospitales públicos, que el actual presidente, Yoweri Museveni, cuando una de sus hijas embarazada estaba por dar a luz, en lugar de arriesgarse a enviarla a uno de tales sitios, el muy cretino decidió enviarla a EU, para que contara con lo más avanzado en servicios de salud, ¡por supuesto que a un costo muy elevado, con cargo, claro, al erario público! No sólo eso, sino que en cuestión salarial, por ejemplo, en Uganda, como en muchos países africanos, no se cuenta con un salario mínimo, quedando al libre albedrío de los empleadores lo que han de pagar a sus trabajadores (los salarios andan en general entre uno y tres dólares por día). Eso también da una idea de que las condiciones laborales, por falta de una verdadera acción de la clase trabajadora de cada país, son pésimas, igualmente como consecuencia del sometimiento colonialista que hasta con buena parte del activismo social acabó, creando condiciones de extendida indolencia social que ha derivado, en todo caso, en la violencia cuasitribal que menciono arriba (lo cual no es de ninguna manera reivindicador, pues la mayoría de los grupos guerrilleros están guiando su lucha por meros motivos económicos, más que por reivindicaciones sociales. La indolencia generalizada se convierte en violencia generalizada, carente de verdaderos motivos, digamos que revolucionarios, y por ello esos grupos guerrilleros actúan con brutalidad, destacando añejos rencores que se traducen en genocidios bárbaros, como el que sucedió hace unos años en Rwanda, en donde los hutus asesinaron a cientos de miles de tutsis, simplemente por pertenecer a distintos grupos étnicos, como más adelante menciono).
Pues bien, todo lo expuesto permite comprender por qué razón, cuando se descubre que cierto país africano posee tal o cual recurso estratégico, difícilmente significa que tal país se beneficie y ello se traduzca en un generalizado bienestar para su población. Al contrario, sólo se acentúa la estructura neocolonialista de dominación, quedando su futuro determinado por los caprichos e intereses económicos de las corporaciones o países interesados en la explotación de tal recurso.
Justo eso sucede ahora en la República Democrática del Congo, mejor conocido como el Congo, el cual, como ya mencioné, es considerado como el penúltimo país más pobre del mundo, debido a que desde su “independencia” de Bélgica, fue gobernado por la férrea dictadura de Mobutu Sese Seko, preocupado más en enriquecerse a costa de los vastos recursos de su país, que en mejorar las pobres condiciones de vida de la mayoría de los congoleses. Además, las guerras civiles por las que ha pasado, así como las invasiones de otros países africanos (Uganda y Rwanda) pretextando combatir a los rebeldes que provocaban esas guerras civiles, también han desgarrado y dañado seriamente su estabilidad política y su precaria economía.
Sin embargo, gracias, como dije, a sus vastos recursos (entre 1870 y 1920 fue brutalmente explotado debido a sus grandes plantaciones de árboles de caucho), este país una vez más está experimentando un auge debido a que posee enormes reservas de coltan (contracción de las palabras colombita y tantalita, elementos de los que está formado), un mineral preciadísimo en la industria electrónica, ya que cuando se refina, se convierte en tantalio, un polvo térmico resistente al calor, pero muy buen conductor de electricidad, por lo que se le emplea para hacer los capacitores, vitales elementos que regulan el flujo eléctrico en las pequeñas tabletas de circuitos empleados en la fabricación de teléfonos celulares, laptops, agendas electrónicas, consolas de videojuegos, ipods y de muchos otros sofisticados equipos electrónicos. Tanto se le ha demandado últimamente, que su precio ha subido demasiado, llegando a cotizarse hasta en 400 dólares el kilogramo, y compañías tales como Sony o Nokia se han visto en serios aprietos para satisfacer sus fuertes necesidades de ese preciado mineral. Pero además ese auge está también dañando seriamente muy importantes reservas naturales de ese país, como veremos.
Sin embargo, resulta irónico que a pesar de que el coltan se emplea en la muy moderna industria electrónica, su obtención se debe a muy primitivos métodos. Como se da en los lechos de los ríos de las regiones en donde existe, todas en medio de reservas selváticas protegidas, los pobres y explotados mineros que lo extraen, cavan profundas zanjas en las orillas. Luego, sacan con palas el acuoso lodo que se forma y lo echan en tinas que se llenan de agua. Siendo el coltan más pesado, queda en el fondo de esas tinas, de donde es minuciosamente separado y juntado. Un buen trabajador, laborando a todo lo que da, puede obtener hasta un kilogramo de coltan por día. Y para las condiciones de trabajo que prevalecen en ese empobrecido país, el Congo, el salario que obtienen aquellos explotados, rústicos mineros, es bastante, pues en tanto que en cualquier otro empleo obtienen no más de diez dólares por mes, extrayendo el coltan, dependiendo de su habilidad, pueden ganar entre 10 y 50 dólares semanales (muchísimo dinero para su pauperizada condición), así que hay una fiebre por trabajar en los lugares en donde los lechos de los ríos acarrean disuelto ese mineral tan demandado.
Pero no sólo el coltan es demandado por la mencionada moderna industria electrónica. También grupos guerrilleros dentro y fuera del Congo se lo disputan para financiar sus guerras, como veremos.
Como ya referí arriba, las estructuras de atraso y sometimiento heredadas del pasado colonial que siguen imperando en las naciones africanas, las vuelven muy vulnerables incluso a conflictos que surjan entre ellas mismas. Mencioné que una de tales consecuencias es que la mayor parte de los grupos guerrilleros que operan en varios países africanos, más que pelear por verdaderas convicciones que contribuyan a la emancipación de los pueblos sometidos a los que dicen defender, pelean por los intereses económicos de los supuestos líderes que ven a la guerra como un muy lucrativo negocio al que pretenden presentar como un proceso reivindicador (las milicias gubernamentales tampoco se portan muy diferentemente de los grupos rebeldes, pues están más al servicio de los personales intereses de los dictadores que controlan o han controlado a muchas de las naciones africanas, que de defender a su pueblo). Y para lograr aquellos temibles jefes rebeldes que sus milicianos les rindan total pleitesía, no dudan en emplear tiránicos métodos con tal de lograr que su voluntad se imponga. Incluso las tácticas de combate empleadas nada tienen de revolucionarias, pues atacan a las aldeas o ciudades que están en su contra a mansalva, practicando indiscriminadas matanzas que siembran el terror y de ninguna manera pueden ser consideradas como “lucha revolucionaria”. Considérese el ejemplo de la guerra civil que tuvo lugar en Rwanda en 1994, cuando más de medio millón de personas, pertenecientes a la etnia de los Tutsis, fueron asesinadas por fuerzas extremistas del gobierno, controlado éste por la etnia de los Hutus, sin una razón en particular más que el ancestral odio racial, consecuencia, como ya señalé antes, del pasado colonial que forzó a distintas etnias a vivir juntas. No conformes los militares y el gobierno Hutus con asesinar a personas con las que habían convivido por mucho tiempo, aunque fuera forzadamente, tomaron además artera posesión de cuanta pertenencia, propiedad o bien material que antes habían sido de los Tutsis (claro, es la rapacería y el pillaje que los vencedores imponen como humillación extra a las sometidas víctimas de sus criminales acciones genocidas).
Otro caso es el ofrecido por el llamado Ejército de Resistencia del Señor, grupo guerrillero ugandés que opera en el norte de Uganda (que incluso tiene células en algunas zonas del Congo) y que basa su acción en “la voluntad de Dios y en sus diez mandamientos”, suficientes “razones” para que sus fanatizados y enajenados miembros cometan frecuentemente, desde su formación, una serie de terribles matanzas, violación de derechos humanos, secuestros de niños que son convertidos en “soldados de Dios” (en África existen el mayor número de niños-soldados del mundo), de mujeres que son violadas y convertidas en esclavas sexuales… atrocidades todas ellas que borran cualquier imagen de pretendida “lucha social revolucionaria divina” que el grupo armado ose proyectar.
Pues bien, para financiar todas sus operaciones, sobre todo la compra de armamento, grupos guerrilleros como los mencionados, no sólo dentro del Congo (persisten los grupos rebeldes allí, a pesar de los acuerdos firmados en 2003 para que cesaran todas las hostilidades tanto internas, como externas), como dije, sino de países vecinos como Burundi, Rwanda o Uganda (incluso apoyados por los gobiernos de esos países, que los disfrazan de “grupos rebeldes”, pero que en realidad están allí para participar del negocio), también explotan el coltan y para hacerlo, los milicianos se convierten en mineros u obligan a sus prisioneros a extraerlo de las regiones en donde existe. Al igual que sucede con el resto de los lugares en donde se explota el coltan, arrasan con extensas zonas selváticas, casi todas reservas naturales protegidas (algunas incluso consideradas de las pocas regiones prístinas que hasta hace poco quedaban aún en este depredado mundo), sin miramientos de ninguna especie, con tal de tener espacio suficiente para procesar el mineral, y deforestan grandes áreas arboladas, acaban con la fauna del lugar, contaminan los ríos…
Como los trabajadores deben de alimentarse, han recurrido al infame recurso de cazar a la fauna que tienen a su disposición, que habita en esos lugares, que son, como dije, parques o reservas naturales protegidos. Y se trata de especies en riesgo, como los elefantes y gorilas que habitan el Parque Nacional Kahuzi Biega en el que también hay, por desgracia, coltan. Se estima que los gorilas que allí viven, ya de por sí en peligro de extinción, han bajado su número de 258 a menos de 130. Y lo mismo sucede con los paquidermos, cuya población está languideciendo como consecuencia de su indiscriminada caza.
Véase, pues, hasta dónde lleva la sed de la moderna industria electrónica por el coltan: a alentar la deforestación de parques naturales, la brutal contaminación de sus ríos y a la extinción de especies tan valiosas como gorilas o paquidermos. Y si la demanda por ese preciado mineral continúa, se seguirán destruyendo selvas y cazando animales protegidos, pues más importante que ellos será el buen negocio que el coltan significa, sobre todo para las grandes corporaciones como Sony, Toshiba, Nokia, Samsung… cuya demanda por ese “estratégico” mineral seguirá a la alza, para que millones de equipos electrónicos, que les rendirán millones de dólares en ganancias, se sigan fabricando y vendiendo, a costa de destruir los recursos naturales del Congo y las desastrosas consecuencias que ello tendrá en ese empobrecido país, ya que cuando se termine el coltan, ningún beneficio directo le acarreará a la mayoría de su pauperizada población y sólo habrá beneficiado a reducidos y selectos grupos locales o a las guerrillas.
Así, como un acto de “buena voluntad” por parte de los fabricantes de artículos electrónicos, han declarado que no comprarán coltan procedente del Congo. Pero esto me parece una simulación, pues es de ese país de donde procede el 80% de dicho mineral, así que si desean satisfacer su glotona demanda, deberán hacerse de la vista gorda o de lo contrario se arriesgan a que empresas menos escrupulosas compren la producción y luego la revendan a mayor precio. Además, el Congo tiene ya un problema adicional que aumenta sus de por sí apremiantes problemas económicos.
Resulta que últimamente rapaces empresas especuladoras han dado en comprar deudas condonadas por el FMI y otros organismos a las naciones en extrema pobreza, alegando que para la “salud del sistema financiero” es necesario que esas deudas sean pagadas y no se condonen, que se deben de cobrar. Compran por centavos de dólar los bonos de deuda y han emprendido supuestas acciones “legales” para cobrarlos en su equivalente a varios dólares por cada uno. Eso es algo inaudito y muestra la falta de escrúpulos tanto de los compradores, como de los supuestos organismos como el FMI o los bancos que se atreven a vender tales deudas, pues se supone que se han condonado mediante acuerdos oficialmente establecidos con las naciones a las que se les debían dichas deudas (como lo que está sucediendo en México, que supuestos despachos de abogados que cobran las deudas bancarias de clientes insolventes, que más parecen despachos de gangsters, hablan a la casa de algún desafortunado deudor y lo amenazan constantemente con hacerle cuanto daño su perversa imaginación les dicte a esos inescrupulosos individuos con tal de que paguen esos hostigados deudores).
Al Congo se le había perdonado una parte sustancial de su deuda, que ahora esos buitres financieros ya han empezado a llevar a juicio para que aquel país la liquide (en inglés se les conoce como Vultures: Very Unscrupulous Loan Transfers from Underprivileged countries to Rich, Exploitive Funds, es decir “muy inescrupulosas transferencias de préstamos hechos a naciones muy pobres a ricos fondos especulativos explotadores”). En una reciente resolución a favor de uno de tales buitres financieros, el grupo estadounidense especulativo FG Hemisphere Fund ganó un juicio que obliga precisamente al Congo a pagar una vieja deuda contraída por Mobutu Sese Seko, quien en 1980 pidió un préstamo de 30 millones de dólares (para abultar su personal fortuna, claro) y que ahora, con todos los supuestos intereses moratorios y cargos extras, asciende a nada menos que a 105 millones de dólares, por lo que el gobierno del Congo está condenado a pagar ¡80,000 dólares semanalmente! hasta que termine de “pagar”. Eso significará 1312.5 semanas, o sea, poco más de 25 años, y eso si el Congo no se atrasa en sus pagos, porque entonces se le cobraran intereses moratorios.
Así que, como se ve, todo parece indicar que tales buitres financieros están apoyados por el aparato legaloide estadounidense, a pesar de que están siendo denunciados por varias asociaciones y organismos estadounidenses, tales como el NAACP, Jubilee USA Network, TransAfrica Forum, American Jewish World Service, United Methodist Church y Africa Action, entre otros cuarenta y cuatro, quienes alegan que esas mezquinas prácticas despojarán aún más de vitales y escasos recursos económicos a países tan pauperizados como el Congo, sin importar que, como dije, sea el penúltimo más pobre del mundo. Esas miserables acciones me recuerdan la escena de la clásica cinta de Buñuel “Los olvidados”, en donde un grupo de pandilleros, comandados por el “Jaibo”, roban a un limosnero que se traslada sobre una tabla rodante, pues le faltan sus piernas y es ciego además. Así actúan esos inescrupulosos buitres financieros.
Y si el Congo (o cualquier otro país africano pobre, dado el caso), está obligado a pagar por una vieja deuda $4,160,000 dólares anuales durante los próximos 25, y cuenta con coltan, aunque ello signifique que se acabe con sus prístinas selvas y con sus gorilas y sus elefantes…. ¡pues adelante, ningún escrúpulo, ninguna consideración, que se depreden y extingan sus valiosos, finitos recursos naturales y se mate de hambre a su gente, con tal que el mundo se llene felizmente de celulares, laptops, ipods… y cuanta cháchara electrónica se fabrique!

Contacto: studillac@hotmail.com

jueves, 23 de julio de 2009

La fracasada lucha panista contra el "crimen organizado"

La fracasada lucha panista contra el “crimen organizado”.

Por Adán Salgado Andrade


Huichapan Hidalgo, México. Cuando uno se entera de la violencia cotidiana que se comienza a extender ya por todo el país, es obligada pregunta cuestionar: ¿de qué ha servido la estrategia gubernamental de prácticamente militarizar varias zonas, emprendida contra la llamada “delincuencia organizada” y que además, torpemente, fue empleada como lema de campaña electoral por el panismo para justificar la reelección partidista de sus diputados y senadores? De nada, como evidencian los problemas que enseguida expongo (y que en muchos lugares de México están sucediendo, por desgracia).
Huichapan, este histórico, pintoresco municipio hidalguense, famoso por sus balnearios, que antes se jactaba de ser pacífico y de que nada sucedía allí – y en general, era algo que los gobernadores de Hidalgo alardeaban, que su estado era uno de los más estables del país –, en años recientes, ha mostrado una nueva cara. En particular, en Huichapan, las actividades económicas se han deteriorado mucho, más ahora con la crisis económica mundial, especialmente la estadounidense, ya que antes, Estados Unidos era efectivamente una válvula de escape para el sonado desempleo que siempre ha existido en este lugar (y esto se aplica a todos los pueblos y pequeñas ciudades del país, los cuales constantemente han padecido de un crónico desempleo debido a la tendencia nacional de concentrar en unas cuantas ciudades y polos de desarrollo las actividades económicas de todo tipo). Al pasar frente a la estación local de autobuses, pueden verse los letreros que anuncian las conexiones de autobuses que se ofrecen con ciudades estadounidenses como Dallas o Houston, en Texas, dirigidos a los potenciales huichapenses que pretendan probar suerte en ese país. Pero ahora ya son cada vez menos quienes se arriesgan, pues cuentan ya con los testimonios de muchos de sus “paisas” que han debido retornar de allá, debido a que se quedaron sin empleo y no pudieron hallar otro en muchos meses (Ver mi trabajo en Internet: “El regreso sin gloria del ‘otro lado’ de un indocumentado mexicano”).
Así que desempleo, más crisis, más los valores materialistas-consumistas tan inculcados por el capitalismo salvaje que nos sigue dominando, a pesar de la actual debacle económica, son un muy excelente caldo de cultivo para que todo tipo de actividades ilegales y delincuenciales se gesten, como ya desde hace unos tres años se ha venido desarrollando aquí.
Platico con Carlos (no es su verdadero nombre), residente de una comunidad cercana a Huichapan (por razones de seguridad omito decir el lugar y a lo que Carlos se dedica), quien ha podido dar cuenta del deterioro social que aquí y en los alrededores se ha venido dando. “Pues mira ¬– platica –, yo hace tres años tuve la oportunidad de venirme aquí por razones de empleo, era una muy buena oportunidad y que nos venimos mi esposa y mis dos hijos pequeños. La verdad es que nos encantó el lugar. Nosotros venimos del DF, de un lugar muy conflictivo, y cuando llegamos aquí, pues ¡nos enamoramos! Ni lo dudé en comprarme una casita por aquí para cambiar de residencia y quedarnos a vivir aquí…”.
Y así fue, Carlos, junto con su familia, disfrutaron de la tranquilidad que supuestamente la provincia ofrece, con menos contaminación, menos tráfico, menos gente, menos problemas, más convivencia con los vecinos… en fin, todo cuanto vivir en zonas rurales puede ofrecer.
Aunque algo de esa tranquilidad que tanto valoraban y presumían a su familia y amigos que siguen viviendo en la ciudad, se alteró un poco cuando comenzaron a secuestrar a gente de dinero de Huichapan desde hace poco menos de dos años. La gente decía que eran los “zetas”. Por ejemplo, un muy sonado caso fue el de un vendedor de barbacoa, apodado el “Cholito”, cuyo local es de los más afamados y concurridos del mercado local. Llegaron por él al puesto del mercado en donde tenía su negocio cinco sujetos haciéndose pasar por agentes judiciales y con lujo de violencia, a pesar de las decenas de clientes que en ese momento comían, lo golpearon y arrastrándolo lo metieron a un vehículo. Pedían dos millones de pesos a su familia por soltarlo. Y según se refiere, como no tenían todo el dinero, su mujer logró que lo dejaran libre pagando el rescate, parte en efectivo y parte con varios vehículos casi nuevos, como camionetas y autos caros, que la familia poseía. Bastante golpeado, pero, por fortuna, vivo, el famoso barbacoyero fue liberado por sus plagiarios.
Pero de plano la relativa tranquilidad que a pesar de aquellos hechos delictivos siguieron disfrutando Carlos y su familia, se vio interrumpida brutalmente del todo cuando fueron testigos de una terrible balacera que les heló, literalmente, la sangre, a unos cuantos metros de su domicilio, entre las “fuerzas del orden” y una supuesta banda de secuestradores, acantonada a unos cuantos metros de la casa de quien esto me refiere.
“Mira, pues eran como las cinco de la mañana, era martes, me acuerdo rebien. Yo ya estaba levantado, como siempre, preparándonos mi esposa y yo para alistar a nuestros hijos para que fueran a la escuela, que se levantaran, se bañaran, desayunaran y todo eso. Salí de la casa para ir al carro a sacar unos papeles que necesitaba… ¡y que veo pasar varias patrullas y camionetas de la AFI (se refiere a la ya disuelta, por corrupta e inepta, Agencia Federal de Investigaciones) y que me gritan ‘¡Métansen pa’dentro de su casa y no salgan para nada!’ y ya que me meto volando y que le digo a mi mujer lo que vi y pues nos quedamos de a tres… porque, ¿pues a qué iban esos cuates allí? Y pues luego luego supimos, porque al ratito que me metí, ni dos minutos pasaron, cuando comenzamos a oír los disparos, así, como cohetes, cuando truenan juntito a ti… ¡sí, así se escuchaba de fuerte la balacera!”.
Cuenta Carlos que más de dos horas duró el tiroteo entre los agentes federales y los supuestos secuestradores y que ellos se subieron al segundo piso de su casa. “¡Pues yo pensé que si nos tocaba una bala perdida, ahí íbamos a estar más seguros, porque no sabes cómo estábamos de espantados, en serio…!”. Y lo peor es que ya que terminaron los balazos, les ordenaron los de la AFI que no salieran para nada, hasta que ellos les dijeran, pues si lo hacían, serían considerados sospechosos. “Un señor que vive también cerca, que se le ocurre salirse como a la una, pues porque como no había ido a trabajar, pues quería ir a avisar, para que no lo fueran a correr, ¿no?, y que ya lo andaban agarrando, diciendo que era secuestrador, pero que les enseña sus credenciales y que lo dejan ir, ¿tú crees?”.
Quedaron tan afectados, que la esposa de Carlos, ese mismo día quería ya regresarse al DF, a la casa de sus papás, en donde vivían antes. “Pues yo que me pongo a platicar con ella, que pensara que no era justo que por la balacera, dejáramos todo lo que tanto esfuerzo nos había costado para vivir allí y ella me decía que cómo era posible que en el DF, a pesar de que era tan conflictivo y peligroso, nunca hubiéramos vivido esas cosas tan fuertes tan de cerca.”
Pienso, en efecto, al platicarme Carlos los acontecimientos referidos, y que todavía muestra cierta afectación al recordarlos en ese momento, que realmente antes, cuando aún no vivíamos en un narcoestado, una muy alta probabilidad de vivir violencia así sólo podía darse en una aglomerada, desquiciada ciudad como la de México y sus zonas aledañas, pero no en un pueblito tranquilo y pintoresco, como en el que viven Carlos y su familia.
“¿Y todavía quiere regresarse tu esposa?”, le pregunto. “Pues… no, ya se resignó. Como le dije, pues ahora, como están las cosas, esto puede suceder en cualquier lugar, ¿no?, y pues ya está más tranquila”.
Pero nuevamente Carlos y ella se han intranquilizado al saberse que por estos días, a pesar de que, se dice, mataron a varios de los secuestradores durante el espectacular y violento operativo y al resto los encarcelaron, secuestraron al hijo de unos acaudalados canteros (se les llama así a los dueños de los bancos de cantera, muy abundante mineral pétreo en esta región, bastante demandado en la construcción) y que no han podido arreglar aquéllos que lo suelten. “Pero entonces, ¿para qué sirvió el operativo?” cuestiono. Carlos se encoge de hombros. “Pues no sé… a lo mejor nada más fue la finta, ¿no?”, responde. Y me dice que ese caso no es el único que la gente platica, sino que se sabe de muchos otros acontecimientos que evidencian el fracaso de la lucha contra el “crimen organizado”, emprendida por esta inepta mal administración panista. “Mira, ¿ves ese cerro que está por allá? – me señala Carlos un cerro que domina el horizonte hacia el sur del lugar –, pues ahí, atrás, se rumora que hay un rancho muy grande, como hacienda, que se llama ‘El Astillero’, y que es un narcolaboratorio, y que está muy bien cuidado y vigilado por narcos… dicen que hasta el ejército lo cuida y que cuidado con el que se meta allí, que luego luego lo matan… ¿cómo ves?”
Suena lógico que, de ser cierto, cerca de Huichapan se procesara droga, pues por tantos inmigrantes, indocumentados o no, que iban a EU, no hace mucho tiempo todavía, quizá algunos de ellos sirvieran como distribuidores. “Pero, como te digo, eso es lo que se rumora entre la gente”, me vuelve a aclarar Carlos. “Y ya ves que dicen que la gente muchas veces prefiere a los narcos y hasta los protegen, que porque éstos la ayudan y todo, ¿no?”
En efecto, recuerdo qué tan querido era Caro Quintero entre sus paisanos cuando estaba activo, pues los ayudaba mucho, les construía escuelas, parques, iglesias… o que es lo mismo que hace la organización criminal “La Familia”, que opera en Michoacán, con su red de, digamos, “ayuda social” que brinda a muchos pobladores (no hace mucho, por ejemplo, estuve en un pequeño pueblo michoacano, y quedé muy sorprendido al entrar a un café-Internet y ver que se contaba con muy modernas y rápidas computadoras, dotadas de grandes pantallas de cristal líquido y una increíble, muy rápida conexión a red inalámbrica que ni siquiera se ve en sitios como en la ciudad de México, muy excesiva infraestructura computacional para los escasos usuarios que acudían al sitio, razoné en esa ocasión).
“¿Y qué has pensado, Carlos, vas a seguir aquí?”, pregunto finalmente a mi entrevistado. “Pues sí, cómo le digo a mi esposa, qué nos queda, ya tengo mi trabajo aquí y ya estamos establecidos… ahorita, como están las cosas, a cualquier lugar que te vayas va a pasar lo mismo… y ya ves que se las da el gobierno de que está combatiendo a los narcos… la verdad es que es puro cuento, hasta han de ponerse de acuerdo con ellos, ¿no crees?”, responde.
Sólo me queda asentir tristemente ante su resignada reflexión y concluir que, en efecto, vivimos, muy convenientemente ya para los mal administradores panistas y sus ansias de militarizar a todo el país, en un narcoestado (Ver mi trabajo en Internet: “La muy oportuna ‘descomposición’ del estado mexicano, pretexto del gobierno para incrementar y recrudecer la represión gubernamental”).

Contacto: studillac@hotmail.com

Armas, egoísmo, corrupción y el big money

Armas, egoísmo, corrupción y el big money

Por Adán Salgado Andrade



Pues muy a pesar de la crisis económica tan severa que estamos viviendo y que continuará por mucho tiempo (no es de esperarse ya que haya una recuperación de a como estaban las cosas antes de dicha crisis), no se rompe el círculo de los grandes negocios o de las actitudes egoístas de grupos sociales que buscan siempre obtener una ventaja económica bajo cualquier circunstancia (Ver, por ejemplo, mi artículo anterior en Internet: “Detrás del virus de la influenza: grandes ganancias y las superbacterias” en el cual explico cómo se exageró la epidemia para que el medicamento Tamiflu, fabricado por Roche, se vendiera como pan caliente, proporcionando excelentes ganancias para dicha empresa). Y en los ejemplos que siguen, tomados de entre cientos, estará claro a lo que me refiero.
Comienzo primero por exponer que en Estados Unidos, país causante de la severa crisis que estamos padeciendo (Ver mi artículo en Internet: “El convenenciero capitalismo salvaje”), a pesar de ésta, lo que está intocable es el presupuesto para el aparato militar, es decir, el Pentágono. Se ha iniciado una especie de enfrentamiento entre el presidente Barack Obama y diputados y senadores de dicho país. No se crea que Obama busca que se disminuya sustancialmente el presupuesto del Pentágono (¡o que se suprimiera, acción que sería radical e insólita!). Al contrario, ha decidido Obama mantener intocables los $680,000 millones de dólares (aproximadamente un 62% del producto interno bruto, PIB, mexicano del 2008, estimado en un 1,088,128 millones de dólares, para que sirva de comparación), los que supusieron un aumento del 10% de lo que originalmente se tenía proyectado. No, en realidad el enfrentamiento se debe a que varios de los congresistas tanto demócratas (entre éstos se encuentran Edward Kennedy y John Kerry) como republicanos, insisten en adquirir más aviones F-22, fabricados por la compañía Lockheed Martin (LM). El pentágono “sólo necesita” 187, pero aquellos insisten en que hacen falta muchos más. No veo para qué, si de todos modos no está EU en este momento inmerso en una guerra que justifique tan elevadas sumas en armamento y en aquéllas en que sí lo está, como es el caso de los invadidos países de Afganistán e Irak, los F-22 jamás se han empleado hasta el momento (LM alega en su favor la perversamente ingenua frase de que “quizá la mejor arma sea la que no se emplee, pero que en lugar de eso, sea capaz de disuadir un conflicto antes de que éste inicie”), lo que ilustra cómo el gasto militar es uno de los rubros más inútiles que existan en la actualidad. Y entre el aún más inútil del total es el empleado en la fabricación y compra de las costosísimas armas nucleares, de las que, por fortuna, fuera de los bombazos nucleares en Hiroshima y Nagazaki, ninguna más se ha empleado como “solución” a conflictos militares (cuando eso suceda, será el fin de la humanidad, pues en una guerra termonuclear, nadie gana).
Aquí el problema en realidad existe porque LM tiene a sus cabilderos para que mantengan la presión sobre Obama y su gabinete con tal que el jugoso contrato siga adelante, sobre todo ahora en medio de la crisis puesto que, como se ve, el gasto militar continúa, a pesar de ésta, y es vital para empresas armamentistas como la citada compañía (que de todos modos LM contribuyó a la campaña presidencial de Obama). El precio por avión es de casi 160 millones de dólares, así que de 187 unidades, el costo ascendería a 29,920 millones de dólares (cantidad que supera en un 36% a las remesas que los mexicanos trabajando en EU enviaron en 2008 a México) en aparatos que fueron diseñados más para las necesidades de la llamada “guerra fría”, que para las, digamos, “modernas batallas” (y de hecho lo que supuestamente critica Obama es que los aviones los compra el Pentágono a través de contratos que datan desde la llamada guerra fría). Si pensamos en que la ONU destina apenas 1000 millones de dólares anuales para el combate de enfermedades curables en el mundo, resulta que casi treinta veces esa cantidad se invertirá en aviones que la mayor parte del tiempo están ociosos. Y es que no termina la cosa sólo al comprarlos, pues resulta que el mantenimiento es sumamente costoso porque, para comenzar, cada hora de vuelo de un F-22 cuesta casi ¡50,000 dólares!, además de que se estima que el tiempo promedio entre fallas críticas es de apenas 1.7 horas ya que los aparatos son muy problemáticos. Peor aún es el hecho de que por cada hora de vuelo, se necesitan ¡30 horas de mantenimiento!, aún en aviones nuevos (este absurdo sería tanto como comprar un auto nuevo, tan sofisticado que por cada día que se condujera, se ¡requirieran treinta para darle mantenimiento!). O sea que además de caros, los tan cacareados aviones supersónicos (supuestamente son los más veloces aviones de combate que existen actualmente y muy sofisticados), son muy defectuosos y sólo están listos para “atacar” el 55% del tiempo. Así que aún a pesar de eso, Obama no cuestiona su adquisición, sino que los congresistas cabildeados por LM quieran comprar más de los 187 presupuestados. Como ya señalé, el gasto militar es la salvación para los fabricantes de armas como LM, pues es un presupuesto que no sólo sigue manteniéndose en ese país a pesar de sus graves problemas económicos (ya el desempleo ronda el 10%), sino que cada año se incrementa. Y como se ve, a pesar de la crisis, EU destina casi el 5% de su PIB para sostener a su maquinaria militar, pues Obama insiste en que debido a las venideras crisis económicas, los “intereses” de EU en el futuro se verán afectados por insurrecciones populares o países que decidan resistirse a los embates neoliberales estadounidenses, así que ha señalado que no dudaría ni un instante en aplicar la fuerza de ser necesario (a pesar de su supuesta diplomacia, por ejemplo, Obama ha amenazado que en caso de requerirse, ordenaría una ofensiva militar contra Irán, si este país insiste en continuar con su programa nuclear, el que se asegura que es pacífico). Y por eso se opone a la compra de más aviones, pues justifica que el ejército estadounidense requiere, más bien, de “armamento moderno” que le permita enfrentar conflictos como las invasiones a Afganistán e Irak, que se han vuelto más de corte guerrillero (terrorista, dicen los militares estadounidenses), que guerras en sí, y que con armas que datan de la guerra fría, no se podrán ganar nunca (aunque considero que en esos conflictos, por más armas y soldados que se destinen, están condenados al fracaso, como hasta ahora se ha demostrado. Ver mi artículo en Internet: La sociología de la guerra, nueva estrategia de dominación estadounidense en Irak)
Por tanto, a pesar de que el gasto militar sea oneroso y que haya que comprar armas muy caras, defectuosas y costosas de mantener, se seguirá ejerciendo, en ¡nombre de la seguridad de “América”!
Un segundo caso, muy relacionado con el anterior, es lo que sucede justamente en Afganistán, país invadido por EU a finales del 2001, luego de los muy sospechosos derribamientos de las torres gemelas. A pesar de que no hubo evidencia directa de que Afganistán hubiera tomado parte en los así llamados “ataques terroristas”, el país fue intervenido y en muy pocas semanas fue derrotado el magro ejército comandado por el Talibán, el grupo político en el poder en ese entonces. Y desde esa fecha, EU se ha autoasignado la tarea de gobernar a ese país e imponer allí gobiernos títeres que lo único que hacen es convalidar la invasión y defender los intereses de los invasores.
Pero para desgracia de los estadounidenses, todos los esfuerzos para estabilizar y pacificar Afganistán han fracasado o no se han logrado del todo. Y no será eso posible si además, cuando helicópteros estadounidenses bombardean y balacean poblados en donde, aseguran, se esconden talibanes, los únicos muertos que quedan son de civiles inocentes, de los cuales cientos han sido asesinados desde que EU, junto con la OTAN, se han encargado de la “seguridad” de ese maltrecho, invadido, empobrecido país (prácticamente la única lucrativa actividad a que se dedican algunos campesinos afganos es la siembra de amapola, la que, curiosamente, se ha incrementado más ahora que el país está controlado por EU y la OTAN).
La más reciente de esas asesinas incursiones tuvo lugar el pasado miércoles 15 de julio, en el poblado de Tawalla, en donde 5 personas murieron y trece resultaron heridas. Declaró uno de los heridos, un joven campesino de 24 años, que se despertó por el sonido de las ráfagas de metralleta y que alertó a toda la familia y corrieron hacia un huerto de manzanas de un tío. “¡Nos dispararon sin razón alguna, aquí ni hay talibanes, hirieron a todas mis hermanas y hermanos y mataron a la más chica, una niña de cuatro años, todo eso es muy injusto!”, exclamó entre lágrimas, mientras era ingresado en un hospital de Kandahar. Y de hecho ya son tan comunes los asesinatos de civiles inocentes por bombardeos de aviones o helicópteros estadounidenses contra supuestas posiciones de los talibanes, que la mayor parte de afganos se oponen a que fuerzas extranjeras sigan en su país y que el títere del “presidente” Hamid Karzai continúe en el poder. Por tanto, no importan cuántos muertos civiles inocentes siga habiendo, pues en este caso resulta más importante el control de Afganistán para EU, ya que el país es estratégico por su posición geográfica, porque tiene frontera con Irán, y desde allí EU podría tener acceso a éste, en caso de que una inminente guerra con ese país se diera, como parece ser que en poco tiempo podría originarse (el pretexto de EU es que Irán está desarrollando armas nucleares). También tiene frontera con Turkmenistán, país que posee la cuarta más grande reserva de gas natural, vital combustible para la glotonería energética de EU, que podría comprarlo desde Afganistan. Otra de sus fronteras es con Uzbekistán, país considerado como el séptimo productor mundial de oro, que además posee reservas de gas natural, plata, uranio, carbón, petróleo y cobre, todos ellos también muy estratégicos recursos para EU (incluso entre 2001 y 2005, EU tuvo autorización del gobierno uzbekistano para establecer una base aérea en su territorio). La otra frontera es con Tayikistán, principal productor de aluminio del mundo y que además es la vía de tránsito de la amapola y el opio afgano, que luego se distribuyen en Rusia y Europa (muy buen negocio al que se dedican varias supuestamente respetables corporaciones estadounidenses). Por último, también tiene Afganistán una pequeña frontera con China, que militarmente podría ser muy importante para EU en caso de que alguna vez entrara en guerra contra ese país o si requiriera una puerta comercial de entrada allí.
Por otro lado, la siembra de amapola es de interés también a EU (como señalé arriba, ha aumentado sospechosamente su cultivo a pesar de la dominación estadounidense), así como las reservas de gas natural que Afganistán posee. Por tanto, la invasión y los muertos de civiles inocentes continuarán, ¡pase lo que pase!
El otro grave problema afgano es el cuerpo policiaco, el que le está dando muchos problemas al Pentágono, el órgano estadounidense encargado de “pacificar” y “democratizar” a Afganistán (si así se pretende controlar al país, con soldados, además de con las matanzas, en realidad no se tratará de democratizarlo, sino de militarizarlo, es lógico pensar).
Resulta que es una generalizada queja entre la población afgana que sus policías, no sólo no los ayudan en sus quejas, sino que además los extorsionan o incluso ¡les roban sus pertenencias! (aunque su comportamiento no dista, por desgracia, del de otras policías de otros países). Eso es porque, además de que sus salarios son muy bajos (150 dólares mensuales, poco más de 2000 pesos mexicanos), esos jóvenes mal uniformados (sus “uniformes” son camisolas y pantalones muy desgastados y rotos), no tienen sentido de la lealtad, muy difícil situación en un país en donde quien manda es una prepotente potencia extranjera, ni tampoco que antepongan su vida en caso de un ataque de los talibanes, pues muchas veces dejan a la población a su suerte si eso sucede. Además, según los pobladores que sufren de esas vejaciones y corrupción policíaca, el problema no son los guerrilleros talibanes, sino justamente la policía. Dicen que a su lado, los talibanes son “unos niños”. Me pregunto si esa es la generalizada opinión, entonces, ¿¡cómo se comportarán los elementos de la ley y el orden afganos!? Un regimiento de marines que llegó a una localidad ribereña, Aynak, fue recibido a tiros por los policías locales, quienes pretextaron que no sabían si se trataría de guerrilleros. Cuando luego de comprobar su identidad, los marines llegaron finalmente al “cuartel”, se encontraron con una deteriorada construcción de ladrillo y adobe sin techo, que era empleada por aquellos policías como “baño” a cielo abierto. Los soldados estadounidenses comprobaron que los “policías” eran la mayoría jóvenes veinteañeros vestidos con andrajosos “uniformes”, que estaban fumando marihuana, mal armados y con un muy bajo sentido del deber. De plano el cuartel central les ordenó a los marines que se deshicieran de esos “policías” y que fueran sustituidos por otros que están siendo entrenados especialmente por militares estadounidenses. Aún así, según el testimonio de muchos afganos, tampoco los policías “especialmente entrenados” son muy de confiar.
Desgraciadamente el comportamiento de tales policías, los de pueblos como Aynak, es una generalizada condición humana del profundo materialismo-egoísmo al que nos ha llevado el capitalismo salvaje que nos domina y condiciona. Así, la forma de actuar de esos agentes, corrupta, prepotente, ilegal e indolente se debe a que hemos llegado a un sistema en donde los únicos “valores” reinantes son el dinero y el consumismo a ultranza, perfectamente retroalimentados por la ideología materialista de que es el mejor aquél que más posee. Y si esa forma tan insensible de pensar se ha impuesto en todas partes, la mayoría de la gente (digamos la más “sensible” a ese mensaje materialista) entonces solamente estará buscando la manera de lograr el acceso al “paraíso consumista”: mucho dinero, buena ropa, buenos autos, buenas casas, viajes… y con tal de lograrlo, pasará por encima de todo, hasta de sus convicciones y cuantas lealtades haya que saltarse… o sólo será “leal” a quien le pueda ofrecer que gane mucho dinero. En este caso, aprovechan su condición de supuesta “legalidad” que el ser policías les otorga el estado y en lugar de cuidar las vidas y las posesiones de los afganos, los roban, los extorsionas e incluso los asesinan (justo como actuaban los agentes mexicanos de la ya disuelta AFI, que aprovechaban su condición de “legalidad” para incluso realizar secuestros y aliarse con los narcotraficantes), con tal de compensar sus raquíticos salarios y empezar a ganar “buen dinero” que les permita, como dije antes, acceder al “paraíso consumista”. Y para desgracia de Afganistán, está tratando de ser “democratizado” por EU, país en donde los valores materialistas-consumistas del capitalismo salvaje están en su máxima expresión, siendo el centro justo de tal salvajismo capitalista, muy mala ecuación, pienso, pues aún cuando sean soldados estadounidenses los “próceres” democratizadores, su estilo de vida materialista, su sofisticado armamento, sus equipos de comunicación, de cómputo, sus buenas instalaciones… en fin, todo ello combinado, inculcará mucho más entre la población local y entre sus autoridades que el estilo de vida occidental, o sea, materialista-consumista, es el ideal a alcanzar… y todo se vale con tal de hacerlo, hasta convertirse en corruptos policías que extorsionen y roben. Precisamente aquellos acantonados en zonas en donde se siembra la amapola (la siembra y comercialización de amapola, así como la producción y venta de drogas, que curiosamente ha aumentado aún más a raíz de la invasión estadounidense, constituye la mitad del PIB afgano, calculado en apenas 2000 millones de dólares, lo que lo eleva a la condición de “país del cuarto mundo”, o sea, de entre los más pobres del orbe), son quienes más ganan, debido a los sobornos que cobran con tal de que los pobres agricultores amapoleros realicen su actividad sin “problemas” (lo han hecho porque ganan algo más de dinero cultivando amapola, que cultivando trigo, por ejemplo, lo que hacen aquí en México muchos de nuestros pobres campesinos, que siembran marihuana porque eso sí les deja algo de ganancia y no la siembra de maíz, el que al vender, no recuperan ni lo que invirtieron).
Y pienso que por más policías afganos que sean entrenados por los marines, el problema de corrupción, prepotencia y violencia policiaca continuará a la par del reinado del capitalismo salvaje.
Un tercer caso, ligado también con el anterior, es que el ejército estadounidense, en su infructuoso afán de seguir combatiendo a las escurridizas guerrillas talibanes (las cuales, como señalé, son menos temidas que la corrupta policía afgana), ha llevado su desquiciado intento hasta Pakistán, en Mardan, al noroeste del país, limítrofe con Afganistán, en donde por los bombardeos de aviones estadounidenses y los violentos, constantes enfrentamientos tanto de marines y soldados paquistaníes coludidos con aquéllos, contra los guerrilleros talibanes, ya más de dos millones de paquistaníes que viven en esa región han debido desplazarse a campos de refugiados. Sin embargo, por las míseras condiciones de salubridad, de falta de servicios, de falta de alimentos y agua… ¡de la anarquía reinante!, los refugiados están teniendo graves problemas, entre ellos, una terrible afectación de su salud, sobre todo entre menores, quienes enferman y mueren a diario, víctimas de males curables, de hambre o deshidratación, que en condiciones de vida normales, no tendrían que matarlos, pero que como viven, peor que animales de corral, sucumben por su causa. Para mayor desgracia, los hospitales locales, malos de por sí, porque sus instalaciones son precarias, no tienen medicinas suficientes y carecen de recursos, son quienes deben de “atenderlos”. Si en condiciones “normales”, comenta uno de sus doctores, Arshad Khan, “no podemos brindar la atención necesaria a los enfermos que vienen aquí a curarse, menos ahora con esta dramática emergencia”. Y agrega que en Pakistán no es una prioridad la salud. “Ya ve, lo irónico es que tenemos armas nucleares, ¡pero no tenemos hospitales decentes ni suficientes!”.
Vaya sí es cierto lo que dice el doctor Khan, pues, en efecto, Pakistán, pretextando su histórico enfrentamiento con India (país que se le adelantó en el desarrollo de armas atómicas), actualmente también ha fabricado varios misiles nucleares, ¡listos para contraatacar a India en caso de que ésta le lance unos misilazos! Y eso es evidente al contrastar lo que Pakistán está destinando a su sistema de salud este año: 150 millones de dólares (mdd), contra nada menos que ¡3450 millones de dólares el año pasado destinados a su aparato militar, y que este año ha decidido incrementar a 3650 mdd! O sea, que este año, Pakistán va a gastar 200 mdd más en sostener su infraestructura bélica, cantidad mayor en 50 mdd de lo que destina en salud, vaya brutales contrastes. Eso simplemente indica el poco valor que dicho país (como en muchos otros) se concede a la salud de sus ciudadanos, sobre todo los más pobres, los más vulnerables a las enfermedades, incluso las curables. Y por otro lado, como he indicado en el análisis inicial, que el gran negocio de todo lo bélico y militar sigue adelante, a pesar de la brutal crisis económica mundial, y que se ha convertido en uno de los rubros más lucrativos, pero también más inútiles, que puedan existir en la actualidad. Así, para el gobierno paquistaní, es prioritario invertir casi 25 dólares en sostenimiento de su ejército y compra de armas, por cada dólar invertido en curar a su gente… ¡a esos niveles de indolencia e insensibilidad hemos llegado! (Y aquí en México no estamos tan alejados de lo que sucede en Pakistán, pues se destina más dinero para el rubro militar, que para la salud. Ver mi artículo en Internet: “Los deficientes servicios públicos de salud en México: el caso Issste” )
Un cuarto muy vergonzoso caso que analizaré, es el tácito reconocimiento de los soldados israelíes de haber tenido comportamientos fuera de la así llamada “ética militar”, quienes en diciembre pasado realizaron una más de las constantes incursiones militares que Israel lleva a cabo casi como cotidiana actividad, en territorio palestino, en este caso en la franja de Gaza, no bastándole toda la constante opresión, hostigamiento, bloqueos económicos, alimentarios, acaparamiento de las fuentes de agua dulce y robo territorial que desde hace tiempo ejerce dicho país contra los palestinos. En un artículo anterior, “El silencio de Obama” (disponible en Internet o en mi blog), doy cuenta de las atrocidades y los miles de muertos y heridos que la despreciable intervención de finales del 2008 provocó. Baste decir que además de la tremenda destrucción de infraestructura urbana (casas, escuelas, plantas generadoras de electricidad, edificios, puentes) que provocaron los israelíes, algo irrecuperable para un pueblo pobre, como son los palestinos, la proporción en el número de muertos israelíes, todos soldados los trece que fallecieron (matados por error por sus compañeros), fue de sólo un muerto judío por casi 70 palestinos, como se ve, algo fuera de toda equidad.
En estos días vi la elocuente cinta “Vals con Bashir” (bastante recomendable), en la cual se relatan las atrocidades cometidas en 1982 contra refugiados palestinos en los campamentos Sabra y Shatila destinados a tal fin, ubicados en Líbano, cerca de Beirut, tanto por los soldados judíos, que los rodearon, como por los llamados “falangistas cristianos”, un supuesto grupo guerrillero libanés apoyado por Israel, que pretextando el asesinato dos días antes de Bashir Gemayel, presidente electo de Líbano, se dedicó a masacrar a miles de refugiados palestinos en unos cuantos días, apilando sus cadáveres en las calles de esos sitios. Las escenas finales muestran brevemente los horrores que dicha matanza ocasionó, al pasar de la animación, formato en que la cinta está realizada, a las escenas documentales verídicas. Al ver esos distantes hechos (sucedieron en 1982), no pareciera que en medio de tanta civilidad, avances tecnológicos y científicos, organizaciones gubernamentales no gubernamentales para esto y aquello… repito, no pareciera que pudieran repetirse hoy en día, sin embargo, es algo que ha vuelto a ocurrir en varias ocasiones desde entonces. Como lo sucedido en diciembre en Gaza.
Y el problema adicional a la matanza de civiles inocentes es que reconocieron los soldados israelíes participantes que cometieron atrocidades tales como considerar como “sospechosos” a cualquier palestino que estuviera cerca de ellos. Los testimonios de trece de esos soldados, muy avergonzados por sus acciones, fueron recogidos por el grupo “Rompiendo el silencio”, formado por soldados reservistas, conscientes de las atrocidades que el ejército sionista comete contra los palestinos (por fortuna, en todo el mundo todavía hay grupos de personas contrarios a las imposiciones gubernamentales). Los soldados entrevistados denunciaron hechos tales como disparar a cualquier persona. Asesinaron, por ejemplo, a un joven que ondeaba un pañuelo blanco, a una mujer de avanzada edad cargando un costal, a un chico que viajaba en una moto o a un anciano que llevaba consigo una lámpara. “A mí me ordenaron matar a un hombre que estaba en una azotea con un celular, porque podía informar al enemigo de dónde estábamos. Se nos dice que en guerra urbana, cualquiera es enemigo. No hay inocentes”, declaró uno de los soldados. También declararon (todo ello en entrevistas videograbadas) que emplearon bombas de fósforo (muy oportuna y estratégicamente proporcionadas por Estados Unidos) para bombardear edificios considerados “sospechosos” (se llegó al extremo de bombardear con esos artefactos un lugar que la ONU tenía destinado para reunir alimentos dado que la invasión desató una crisis humanitaria, resultando todos contaminados con fósforo y, por tanto, incomestibles). El problema con el fósforo es que no sólo posee poder muy explosivo, sino incendiario y los heridos que deja, sufren de terribles, muy dolorosas quemaduras de segundo y tercer grado, muchos de los cuales fallecen de todos modos. Por otro lado, están prohibidas las bombas de fósforo de acuerdo a los protocolos militares mundiales. Aún así, Israel, auspiciado, claro, por su eterno cómplice, EU, las empleó sin miramientos de ninguna especie para atacar edificios e incendiarlos de inmediato y para destruir cientos de casas propias alegando cuestionables justificaciones. “Es que el fósforo todo lo incendia, por eso lo usamos”, declaró otro soldado.
En algunos barrios, como el de Ezbt Abd Rabbo, se forzó a palestinos que allí habitaban a catear casas y a ir enfrente de los soldados, quienes los empleaban como escudos humanos para evitar que el enemigo pudiera atacarlos. “Sí, en caso de ataque, era preferible que murieran palestinos y no nosotros”, agrega otro militar.
Sobre esas vergonzosas, inmorales acciones, declaró el fiscal israelí de derechos humanos, Michael Sfard, que reflejan un dramático cambio en la ética militar israelí, sobre todo de un ejército que se muestra como el “más moral” de todo el mundo. “Lo que estamos presenciando es un fuerte deterioro de nuestros valores morales y de nuestros límites. Es un dramático cambio de nuestros valores y de nuestro corazón”, agrega muy sentidamente Sfard.
En efecto, me sumo a Sfard en sus consideraciones, pero no es sólo del ejército judío, sino que las actuales guerras ya no son meras batallas entre soldados, sino que se vuelven verdaderas carnicerías en donde la mayor parte de las víctimas mortales son nada menos que inocentes civiles asesinados masivamente gracias al poderío militar del enemigo. Eso es evidente cuando revisamos las invasiones que EU ha hecho en países como Afganistán o Irak (o en Vietnam, si nos vamos más atrás en la historia), en donde, en su momento, se han relatado las atrocidades cometidas por los marines contra la población civil, lo cual resultó en miles de ciudadanos inocentes muertos de todas edades y condiciones. Así que si los propios estadounidenses violan frecuentemente los derechos humanos no sólo en guerras, sino bajo otras circunstancias (como ejemplo, considérense los presos encarcelados sin juicio ni proceso legal de por medio que se encuentran en la base militar de Guantánamo), el ejército israelí tiene un excelente ejemplo para hacerlo.
En fin, basten los cuatro casos narrados para dar cuenta de que, en general, los valores éticos y espirituales humanos están por los suelos y que vivimos en una época en donde es más valorada una metralleta, un tanque o una bomba, que una vida humana.

Contacto: studillac@hotmail.com

sábado, 2 de mayo de 2009

Detrás del virus de la influenza: grandes ganancias y las superbacterias.

Detrás del virus de la influenza: grandes ganancias y las superbacterias.

Por Adán Salgado Andrade.


Desde la sitiada Ciudad de México. En un artículo anterior, escribí acerca de la muy conveniente “descomposición” del Estado mexicano (Ver en Internet: “La muy oportuna ‘descomposición’ del Estado mexicano, pretexto para militarizar y recrudecer la represión gubernamental”), en donde analizo qué tan convenientes son las situaciones de shock para los gobiernos, gracias a las cuales se puede justificar, por ejemplo, la virtual militarización que en este momento estamos experimentando en este país, so pretexto del “combate al narcotráfico”, o la infame aplicación de nuevos impuestos porque, se nos dice, así “saldremos de la crisis” o permitir que compañías extranjeras le entren a la explotación petrolera (sobre todo de los llamados pozos ultraprofundos) porque, justifican los mal administradores panistas, no “contamos” con la tecnología necesaria y nos ¡vamos a quedar sin petróleo!... y así podría seguir. Pero todo eso ahora, ante la “emergencia sanitaria” que de repente surgió, muy convenientemente también, ha quedado opacado, pasa a segundo término, y ahora, reza la amarillista propaganda oficial, lo más importante es “¡tú salud y la de tu familia!”. Así que no importan más los despidos injustificados, los cierres ilegales de minas (la de Cananea, por ejemplo), el sistema corrupto de “justicia” que tenemos, la severa, endémica crisis económica que nos azota, el fraudulento gobierno que nos han impuesto... no, nada de esas “minucias” son ya tan importantes en estos momentos de “¡pánico pandémico!”.
Así que las “situaciones extremas”, independientemente de los peligros reales o creados que entrañen, son muy convenientemente empleadas por los gobiernos para implantar impopulares medidas que, como dije, sería difícil de lograr. En Estados Unidos, por ejemplo, luego del sospechoso derribo de las torres gemelas, George Bush pudo imponer, en nombre de la “seguridad nacional”, draconianas medidas que atentaron contra la individualidad, los derechos humanos y las libertades elementales de cuanto estadounidense fuera considerado “terrorista”. En la actual situación de pánico que se ha creado en esta muy contaminada, conglomerada, hacinada, desigual y caótica ciudad de México, se ha dado lugar a una paranoia colectiva que impacta en la psiquis individual, a grado tal que basta salir a la calle, por ejemplo, o ir de compras, como yo hice por estos días, para comprobarlo. Una de estas tardes de “emergencia”, me encontraba en un muy popular y estadounidense supermercado (cuyas actividades comerciales, muy convenientemente, a pesar de la emergencia epidemiológica, siguen muy como si nada, pues los negocios son negocios sin importar las emergencias de cualquier tipo que se presenten), el que, por cierto, estaba lleno, a pesar de que se le ha “aconsejado” a la gente “permanecer en sus hogares”. De repente, al llegar a la zona de los productos de limpieza, debí reprimir, con bastantes trabajos, un estornudo provocado por el polvo que emiten las bolsas de detergente. No quise dar lugar, con tan involuntaria y natural acción biológica, a que los predispuestos, sugestionados, atemorizados clientes (especialmente aquéllos que se consideraban inmunes a los microscópicos virus portando intimidantes tapabocas de distintos modelos y materiales, dando lugar también con ello a una insólita, nunca antes vista nueva división social tapabucal), o se lanzaran contra mí y me sacaran del lugar, airados por mi irresponsabilidad biológica o huyeran despavoridos ante tan repentino, cercano peligro biológico (esto también alimentado, claro, por nuestra muy habituada cultura hollywoodense, que todo tiende a magnificarlo y convertirlo en una muy grave catástrofe, así del tipo de “Soy leyenda”, esa reciente película en donde el protagonista principal, Willie Smith, sobrevive a un aterrador virus que convierte a quienes infecta en peligrosos mutantes hidrofóbicos).
Si ya de por sí hemos llegado a una época en que se ha alentado – muy convenientemente para el sistema – un creciente individualismo social, que ha llevado a una consecuente deshumanización, ahora, en estos pandémicos momentos, con “medidas preventivas” como la expresa prohibición de saludarse, no digamos ya de beso, sino de mano, o no “aglomerarse” y mejor “permanecer en el hogar”, se agrava el citado individualismo, acompañándolo, además, de una suspicacia y de un alarmismo que verá a todo aquél que aparezca como infectado, o que al menos lo aparente ser, como a alguien peligrosísimo.
Sin embargo, detrás de esta “emergencia sanitaria”, hay hechos incuestionables, como veremos.

Grandes Ganancias

Y las evidencias que desde el principio se sobredimensionó esta epidemia llamada, ahora corrige el nombre la OMS (Organización Mundial de la Salud), “influenza humana A de origen porcino”, denotada como H1N1, ya están surgiendo, pues ahora se asevera que ni es tan peligrosa, ni tan mortal y que muchas personas que se contagian de ella, apenas presentan algunos leves síntomas, más parecidos a los de una gripe común. Puedo citar el caso de el hijo de unos amigos, quien contrajo la enfermedad días antes de que se declarara la “emergencia sanitaria”, como evidencia de que el mal no es mortal y puede curarse sin acudir a los costosos tratamientos del Tamiflu. Marcos es su nombre, tiene diez años, y cuando se enfermó, efectivamente los síntomas más agudos que padeció fueron una fiebre que le duró toda una noche y un fuerte dolor de cabeza. Sin embargo, bastó con medicamentos para bajarle la fiebre, algún antigripal, alimentación saludable, como jugos, frutas, sopas, reposo (no fue un día a la escuela) y a los dos días ya estaba Marcos como si nada. Su familia, al parecer, no se contagió del mal. Sólo su mamá mostró muy leves síntomas, más parecidos a una gripe, como ligero cansancio, pero nada más. Y ya después, cuando comenzó a cundir el pánico, nos hemos percatado de que lo que Marcos padeció fue la influenza.
Y aún la referida influenza aviar, la denotada como H5N1, a pesar de que se le considera como sumamente peligrosa, ha provocado desde el año 2004 a la fecha, alrededor de 250 muertes, la última de la cuales tuvo lugar en China, en enero, con la que suman dos este año. Sin embargo, tomando como referencia la fatalidad que provocó la llamada influenza española, que entre 1918 y 1920 provocó alrededor de 20 millones de muertes (sólo hay que tener en cuenta que el brote se dio luego de la primera guerra mundial, época durante la cual las condiciones sanitarias eran malas y quedaron peor tras la batalla, casi no había medicamentos, los hospitales eran más insalubres... en fin, eran otras condiciones históricas), se han exagerado, en mi opinión, los efectos que provoca la influenza en la actualidad, lo que ha beneficiado bastante a la industria farmacéutica, en especial a la empresa multinacional Roche (originalmente Suiza), comercializadora del medicamento Tamiflu, cuyo componente activo es el Oseltamivir, considerado como el “más eficaz tratamiento contra la influenza creado hasta ahora”. En Estados Unidos, un tratamiento de 30 pastillas cuesta alrededor de 180 dólares. Aquí en México, el gobierno tuvo la gran ocurrencia de comprarle a esa empresa 400,000 tratamientos, que le fueron vendidos de ganga a sólo 350 pesos cada uno, o sea, Roche se ganó casi 140 millones de pesos gracias a la emergencia epidemiológica. En las farmacias, ese medicamento se vende en alrededor de 500 pesos (quizá aún más, aprovechándose del compulsivo pánico consumidor). Y como se está bombardeando mediáticamente que sólo esa medicina es la única cura posible, pues podemos imaginar que el negocio para Roche y para sus accionistas será excelente (sus acciones subieron 30% en estos pandémicos días). Y si en todo el mundo se están armando con millones de tratamientos de Tamiflu, “por si las dudas”, pues Roche podrá jactarse de que aún, en medio de la severa crisis económica que estamos padeciendo (la cual sigue, no se va a curar con el Tamiflu, por desgracia), los negocios no están nada mal.
Y sólo para ilustrar más la influencia mundial de Roche, agregaré que uno de sus principales accionistas es nada menos que el ex secretario del Pentágono, el señor Donald Rumsfeld, quien era director de Gilead, la empresa que originalmente inventó el retroviral Tamiflu, que hasta el año 2003, era desconocida e incluso reportó fuertes pérdidas, que casi la llevaron a la quiebra. Curiosamente en ese año comenzaron a difundirse a nivel mundial los peligros que representaría una pandemia de influenza, sobre todo la aviar, y gracias a la labor cabildera de Rumsfeld para que el gobierno de Bush adquiriera cientos de miles de dosis del medicamento, las acciones de Gilead comenzaron a subir, se cuadruplicaron, y fue cuando la adquirió Roche, en vista del gran negocio que representaba contar con una patente única para combatir a la peligrosísima influenza aviar. Luego de que Roche compró Gilead, Rumsfeld conservó buen parte de sus acciones, las que de inmediato subieron mucho más, gracias a que nuevamente, en el año 2006, cuando Rumsfeld aún era secretario del Pentágono, la influencia mediática de las grandes cadenas televisivas, continuó aterrorizando a todo el mundo sobre los apocalípticos peligros que representaría una potencial pandemia aviar y alrededor de 60 países compraron millones de órdenes del Tamiflu, que le reportaron ventas a la empresa por más de mil millones de dólares. El mismo gobierno estadounidense continuó armándose de millones de dosis gracias a la persistente labor de “intermediación” del muy acomedido Rumsfeld, que en ese año se ganó casi seis millones de dólares extras, gracias a que sus acciones en Roche también incrementaron su valor. Y sin embargo, a pesar del Tamiflu, en EU mueren al año alrededor de 40,000 personas, ¿será que no les alcanzó para adquirir ese caro medicamento o que no es tan efectivo? Y en ese sentido, hay varios reportes de investigadores que señalan que no en todos los casos el tratamiento es tan eficaz. Quizá el virus al que pretendieron combatir ya haya mutado y el Tamiflu “sólo le haga cosquillas”.
Por tanto, en vista de esos lucrativos hechos, convendría preguntarse, ¿son reales los peligros potenciales de la influenza en todas sus variantes o se han exagerado y más bien han servido para que un puñado de empresas obtengan una gran ventaja económica de tanto terrorismo mediático?
Sea como sea, independientemente de los peligros reales que la influenza represente, hay que decir que el sistema toma ventaja hasta de las catástrofes, las que al final se traducen en dinero... y mucho.
En esta sitiada ciudad, la “emergencia sanitaria” realmente está siendo un muy buen negocio, por ejemplo, no sólo para Roche, sino para los fabricantes de tapabocas, de los desinfectantes, de los jabones líquidos, de los hospitales privados... sí, y es algo que continuará por varias semanas, hasta que oficialmente se diga que ya terminó la emergencia sanitaria y entonces, pues habrá que hallar otro nuevo distractor, con tal de mantener a la gente espantada y que ello signifique un buen negocio para algunos (quizá otra epidemia). Esta forma de dominación por medio del terror ha dado muy buenos resultados en EU, país en donde desde hace años a la gente se le ha inducido un compulsivo consumismo (además de controlarla) debido más al pánico y no a hechos reales. Por ejemplo, en los años cincuentas, por el peligro inminente que representaría una guerra termonuclear entre la URSS y EU, a la gente casi se le obligó a que construyera sótanos, con tal de que tuvieran algo de “protección” si la guerra se iniciaba (absurdo, pues de nada hubieran servido los sótanos). Actualmente muchas personas se han construido las llamadas “habitaciones del pánico”, también por si enfrentaran algún peligro mayor, por si tuvieran que permanecer muchas semanas encerrados. Los más pudientes las equipan con toda clase de lujos, como cavas llenas de finos vinos, aire acondicionado, jacuzzi...
Y luego de los sospechosos derribos de las torres gemelas, se generó una histeria colectiva por supuestos ataques de ántrax que llegaban en cartas anónimas. Fue tal la paranoia, que la gente, con sólo ver talco regado (pues se les dijo que era similar el ántrax al talco), marcaba el número de las emergencias, el 911, atiborrando a la policía con cientos de falsas alarmas. Quizá por ello fue que a las pocas semanas, muy repentinamente, cesó tan “peligrosísima amenaza”.
Seguramente aquí sucederá lo mismo ya que superemos la “emergencia sanitaria”, lo cual, al parecer, ocurrirá oficialmente el 5 de mayo, ya que los días festivos hayan transcurrido y todo regrese a la normalidad. Sin embargo, el daño en el tejido y la cohesión social que se ha provocado con este exagerado manejo mediático de la crisis, ye estará hecho. La gente será mucho más desconfiada que antes y el individualismo-aislacionismo característico de las sociedades urbanas será más agudo.

Nuevos virus

Como dije, esta cepa de la influenza no es tan severa como la aviar (la que, como refiero arriba, tampoco ha provocado tantos muertos), con lo cual no quiero decir ni lejanamente que, en efecto, existan virus, o estén en formación, potencialmente muy peligrosos. El caso concreto es el virus VIH, que provoca el SIDA (que Ometeotl nos libre cuando surja alguno con sus mortales características que pueda transmitirse realmente a través del aire y que nos entrara por la nariz). Una gran cantidad de virus mutan en su composición genética debido en muchas ocasiones a la acción del hombre. Por ejemplo, el hecho de que varios de ellos hayan saltado de los animales al hombre, es debido a la interacción cada vez más cercana que hemos establecido con éstos. Los trabajadores que laboran en las granjas en donde son criados miles de cerdos, de pollos, de vacas y otros, se ha hallado que están muy expuestos a enfermedades que de repente pueden entrar en su organismo, adaptarse y ocasionarles enfermedades. Por otro lado, el tipo de alimentos que se les dan a esos animales, tales como el maíz transgénico, y que acompañan con fuertes dosis de antibióticos, con tal de que esos animales crezcan “sanos, fuertes y libres de enfermedades”, inducen también cambios genéticos en los microorganismos que habitan en sus cuerpos y que los vuelven más resistentes cuando llegan a representar potenciales enfermedades. Más adelante retomaré este punto de la cría masiva de animales y los peligros que ello atrae.
En cuanto a los virus nuevos o potenciales a los que me refería arriba, hay evidencias de que existen un buen número de ellos entre la fauna animal aún salvaje, como la existente en las selvas amazónicas o africanas, los cuales, como dije, pueden saltar hacia los humanos.
Un equipo de investigadores encabezados por Nathan Wolfe, biólogo de la Universidad de California, se encuentra justamente en África, en Camerún, buscando virus con esas características. El problema en ese país es que la gente local, la gran mayoría sumamente pobre, con tal de sobrevivir, caza animales, tales como primates o aves, vendiendo unas piezas y alimentándose de otras. Wolfe supone que el virus del SIDA tuvo su origen en una circunstancia similar, allá por la década de 1930, cuando algún cazador de la época capturó un chimpancé, cuya sangre, infectada por un virus de inmunodeficiencia existente en el primate, se debe de haber mezclado con una herida del hombre. Luego, el virus invasor, se adaptó muy bien en el organismo de dicho cazador, desarrollando todos sus letales efectos y poco a poco fue pasando de humano en humano, hasta que en 1980 fue evidente que se había propagado ya en cientos de miles de personas y desde entonces ha cobrado millones de víctimas.
Wolfe ha descubierto variaciones de un virus conocido como HTLV. La variante HTLV-1 se cree que tiene relación con la leucemia que dispara la producción de células T. Este virus ha infectado a unos 20 millones de personas en todo el mundo. La variante HTLV-2, es una fuente potencial de desórdenes neurológicos.
Así, debido a las propiedades mutágenas y de gran adaptación que tienen los virus, sería muy posible para varios de ellos que se encuentran hasta ahora solamente en animales, que siguieran el mismo camino del virus VIH y que incluso produjeran enfermedades más letales. Además, el problema adicional es que aunque se lograran hacer vacunas para combatirlos, dichos virus tienden a seguir mutando cada cierto tiempo. Es por eso que hasta ahora no ha podido desarrollarse una vacuna contra el virus VIH, por su gran facilidad para mutar a otras formas.
El problema es que, como señalé antes, el hombre mismo ha propiciado tales mutaciones. En el caso de la influenza porcina, por ejemplo, como ya mencioné, es muy probable que el tipo de alimentación que se les da actualmente a los cerdos, como el maíz transgénico, haya llevado a una mutación del virus porcino que durante muchos siglos, digamos, permaneció sólo como una enfermedad de esos animales. Pero el hecho de que el maíz transgénico es adicionado con agentes tóxicos para darle, según sus productores (la compañía estadounidense Monsanto), “resistencia” a las plagas, y además evitar que tan “productivo” maíz no pueda ser sembrado nuevamente y tenga que ser comprado – se le adiciona un tóxico que inhibe el crecimiento de las semillas de las plantas cosechadas, si tales semillas no son compradas –, muy probablemente haya contribuido a la mutación del citado virus. Justamente es en EU en donde se comenzaron a dar los primeros casos de mutación del virus porcino que le dieron la posibilidad de saltar hacia los humanos, país en donde ya son varios los años que a los millones de animales producidos “en serie” por las agroindustrias, como si fueran llantas, se les alimenta con productos transgénicos de los cuales se desconocen los efectos que a futuro provocarán por su ingesta (y tomemos en cuenta que esos animales son comidos ya también por millones de humanos, así que la cadena de funestas consecuencias continuará).
Y es también en dicho país, que esa manera de manejar industrialmente la cría de animales de todo tipo, desde aves, hasta ganado vacuno, ha provocado que surjan males como el de las “vacas locas”, que se debe a que esos animales, desde hace tiempo, se alimentaron de los restos “enriquecidos” de vacas muertas, con tal de que, justificaban los ganaderos, se “aprovechara” todo. Eso dio lugar a una mutación en las proteínas del cerebro de las vacas – un prion, que es una proteína mutada, totalmente distinta a las normales –, que desde entonces se presenta de cuando en cuando y ha afectado incluso a humanos, quienes han muerto al ingerir la carne infectada, la cual ni cocida es segura. (en Inglaterra han muerto casi 100 personas desde 1995). Esa enfermedad, aunque no se debe a un virus, da cuenta de los cambios que la absurda acción del hombre puede inducir entre los animales y, consecuentemente, entre los organismos o virus que los habiten.
El equipo de Wolfe ha descubierto también otras variaciones del virus HTLV, las HTLV-3 y la HTLV-4, cuyos potenciales peligros aún se desconocen. Declara Wolfe que aún quedan decenas de virus por descubrir y que quizá varios de ellos impliquen potenciales, verdaderamente mortales males, tales como el virus VIH, del que se cree que se ha metido en el hombre unas diez veces a lo largo de la historia común entre ese ente (no es un ser vivo) y la humanidad.
Y entonces sí, cuando nos comencemos a caer muertos de repente por las calles o nos convirtamos en fieros mutantes, como consecuencia de esos mutados virus, seré el primero en adquirir un costoso equipo anticontagios (máscara hermética antigas, tanque de oxígeno a las espalda, traje sellado de asbesto con refrigeración, por aquello del calentamiento global... ¡nada de inútiles tapabocas!)... o tener lista una cápsula de cianuro, cuando a pesar de todas mis precauciones, el virus me invada y prefiera mejor una digna muerte.

Las superbacterias
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El otro peligro real, que ya está entre nosotros, lo constituyen las llamadas superbacterias, microorganismos que también, gracias a la muy oportuna acción del hombre, están convirtiéndose en genuinos supervillanos, resistentes a cuanto antibiótico o medio para deshacerse de ellos se les aplique. Estos que siguen, son sólo un par de ejemplos de tales superbacterias, que llegaron no sólo para quedarse, sino para hacerse más y más resistentes con el tiempo.
La muy costosa guerra de Irak no sólo lo fue en los miles de millones de dólares que tanta sofisticación militar requirió, la cual resultó absurda e innecesariamente superior a la fuerza real bélica de aquel pobre país, el que sucumbió sin demasiadas batallas ante el poderío armamentista de la así llamada “coalición” (EU-Inglaterra) invasora. También le generó al Pentágono una perdida guerra contra bacterias que, debido a las improvisadas instalaciones hospitalarias de campo, se tornaron sumamente resistentes y peligrosas a cuanto arsenal de antibióticos se posee en la actualidad. El Pentágono, con tal de que se contara con instalaciones hospitalarias de apoyo (CSH’s, Combat support hospitals) cercanas a los escenarios de guerra, improvisó hasta en tiendas de campaña gigantes, supuestas clínicas para atender de emergencia a los soldados heridos, no sólo que se les dieran allí los primeros auxilios, sino que se les practicaran, incluso, cirugías y operaciones mayores, luego de lo cual se les administraban múltiples antibióticos de amplio espectro que acabarían, se pensaba, con cualquier bacteria u hongo que pudiera infectar la herida.
Sin embargo, no contaron las autoridades militares estadounidenses, que tanto “eficientismo hospitalario” llevaría a crear una superbacteria. En especial una bacteria, la llamada Acinetobacter baumannii, se tornó muy resistente, no sólo a los antibióticos, sino a su capacidad de propagación, pues puede permanecer, ahora se sabe, en la piel de una persona sana, sin ser detectada, y que ésta sirva como medio de contagio hacia una persona que esté herida o esté convaleciendo de una operación en un hospital. Los cócteles de antibióticos no hicieron más que volverla aún más resistente. Pero además es un organismo que ha “aprendido” a tomar de otras bacterias u hongos sus específicas resistencias a los medicamentos, de tal manera que en uno de los más recientes estudios genéticos que se le practicaron, se halló que contaba con 52 genes que le permiten combatir antibióticos, radiación o cualquier otra forma de medio que trate de acabar con su letal acción. En forma natural, la acinetobacter se halla en la tierra, en teléfonos celulares, en pollos congelados, en plantas de tratamiento de aguas negras, en utensilios de formica... por todo el mundo, pero la cepa baumannii resulta que sólo se encuentra en los hospitales, constituyendo un potencial peligro para los enfermos que allí llegan a “curarse”, a los que invade a través de heridas. Es tan resistente y adaptable a los instrumentos médicos, que logra sobrevivir semanas en estetoscopios, en las braceras para medir la presión, en los colchones... ¡y hasta en los teclados de las computadoras! Incluso resisten muchos de los desinfectantes empleados para limpiar el instrumental y las instalaciones hospitalarias. Y de algo le ha servido a esa bacteria ser tan resistente, pues además de que no la matan los antibióticos, científicos israelitas han tenido la peregrina idea de modificarla genéticamente para ser empleada en los derrames petroleros, debido a su capacidad de degradación de muchas sustancias, tales como el petróleo, cosa que me parece muy cuestionable y abominable, pues si esa modificación puede ser absorbida por las cepas baumannii, ¡ni imaginar deseo que sucedería en cuanto a la mayor letalidad que adquirirían y que podrían incrementar su resistencia todavía más a la ya poseída!
Así que no se detectó que en esos hospitales de campaña existía la bacteria y varios soldados heridos que supuestamente iban allí para ser curados de sus heridas, a quienes, como se acostumbra, luego de las operaciones se les aplicaron fuertes dosis de cócteles de varios antibióticos de amplio umbral de acción, murieron semanas después como consecuencia de la letal acción de las infecciones que la bacteria, resistente a la totalidad de tales medicamentos, provocó en sus organismos muy lenta y silenciosamente, sin ser detectada, pues nadie hubiera sospechado que una bacteria tan aparentemente frágil, que anteriormente se combatía con cualquier antibiótico, pudiera causar esas repentinas y mortales infecciones.
Otra superbacteria que también está incrementando su peligrosidad es la conocida como MRSA (methicillin-resistant Staphylococcus aureus), considerada por varias autoridades sanitarias estadounidenses e investigadores como el “nuevo SIDA” de EU, que tan solo en el año 2005 mató a 18650 personas, mucho más que las fallecidas por el aparentemente más temible SIDA. Resulta que en un reciente estudio llevado a cabo por la investigadora estadounidense Tara Smith, profesora asistente de la Universidad de Iowa, se halló que en granjas porcinas de EU, además de otras establecidas en Canadá y Noruega (curiosamente los grupos de cabilderos de la industria porcina de EU se habían opuesto hasta ese momento a que el estudio se efectuara en granjas estadounidenses, mismos que contribuyeron también con dinero para la campaña electoral de Barack Obama), existe dicha bacteria, en particular la cepa ST398 y está tan difundida, que afecta por igual a los animales y a las personas que trabajan allí. La investigadora señala que una de las causas por las que esa bacteria ha adquirido su resistencia se debe a que en la dieta diaria con que se alimenta a los cerdos, se adicionan antibióticos con tal de “mantenerlos libres de infecciones” y por esa muy errónea costumbre, no sólo tal bacteria se ha vuelto más resistente a dichos antibióticos, sino que se está generando también resistencia en otros microorganismos los cuales, con el tiempo, también serán igualmente difíciles de combatir cuando provoquen infecciones. En una de esas granjas se halló que un 70% de los cerdos estaban infectados, en tanto que un 64% de las personas laborando allí, también lo estaban, y que tanto cerdos, como el personal infectados, portan a la resistente bacteria en las fosas nasales, constituyendo esa situación un potencial foco de infección. Pero lo peor fue que se descubrió que un 10% de la carne de cerdo importada de Canadá, así como la estadounidense, estaban infectadas por dicha bacteria y que al parecer eso ya tenía algún tiempo, lo que significa que millones de personas pueden portar incluso la bacteria, la que, en condiciones adecuadas, podrá dar marcha a sus infecciosos efectos. De hecho, son frecuentes en EU las infecciones provocadas en la piel por el MRAS, las que se manifiestan por iniciales manchas rojizas, que luego se convierten en úlceras cutáneas, y que pueden evolucionar muy rápidamente hasta convertirse en purulentas llagas muy difíciles de tratar, pero que si no se atienden, pueden incluso provocar la muerte. Y aunque es ya un problema de salud público, inexplicablemente se ha tendido a ocultar. (puede verse en Youtube un video en el que un comentarista de TV entrevista a una doctora, la que coloca al MRAS en EU como “el nuevo SIDA”. El link de dicho video es el siguiente: http://www.youtube.com/watch?v=E7EikdbfAvA&feature=related).
La conclusión del estudio de la investigadora Smith, señala que no sólo esa bacteria se transmite de persona a persona ya, sino que también lo hace a través de los alimentos, en este caso, de la carne de los cerdos infectados.
Aquí en México, en los estados de Sonora y de Veracruz operan dos plantas productoras de cerdos de la compañía estadounidense Smithfield Foods, consideradas ambas como las principales productoras de ganado porcino en el país. Particularmente la planta que opera en Veracruz, en Perote, bautizada como “Granjas Carroll de México”, está en estos momentos de emergencia sanitaria en medio del escándalo, pues se cree que el primer caso reportado de un enfermo aparentemente infectado por la influenza porcina, en la cercana comunidad rural de La Gloria, se originó debido a las actividades de dicha empresa. Sin embargo, a la luz de los hechos reales citados arriba, considero que no se trata de infecciones debidas a la influenza, pues aparentemente en ese estado no hay brotes, sino, más grave aún, que debe de tratarse de males provocados por la ya citada bacteria MRSA, quizá la cepa ST398, hallada en las granjas de EU y de Canadá, lo cual estaría provocando infecciones bastante agresivas, que actúan oportunista y colateralmente a otras enfermedades, justamente como una gripe común o la citada influenza, pues en los debilitados sistemas inmunológicos de los enfermos afectados por dichos males, la bacteria MRSA encuentra un excelente campo para desarrollar su letal acción, mucho más rápido que en personas que sólo estuvieran contagiadas de esa bacteria, provocándoles mortales, incurables neumonías. Recientemente fue entrevistado un funcionario de esa empresa, alegando a su favor que no se habían hallado virus de influenza allí. Pero lo que más bien se debe de analizar en los cerdos y los trabajadores que allí laboran es si están contaminados con MRAS, pues se ha comprobado que individuos aparentemente saludables pueden acarrear dicha bacteria en sus fosas nasales por periodos que van desde semanas hasta años, sin mostrar ningún síntoma, pero pueden contagiar a personas más sensibles, sobre todo que tengan su sistema inmune debilitado o que estén padeciendo un mal respiratorio y entonces, sí, como dije, los efectos pueden ser mortales.
Por tanto, el peligro de ingerir carne de cerdo no es el que transmita influenza, sino que si está infectada con el MRAS, puede infectar, a su vez, a los que la coman, pero eso es algo que no ha aclarado la OMS y se ha desentendido del problema, diciendo que la carne de cerdo es segura, “pero que se cocine bien” (suponen que así se mata a la bacteria), con lo cual oculta ese potencial foco de infección. Y por eso le cambió, de súbito, el nombre a la influenza porcina, pues provocó el enojo de los grandes productores mundiales de cerdos, quienes cabildearon y presionaron a tal organización para que se suprimiera el nombre de “influenza porcina”, pues, alegaron, el daño a sus negocios es ya “enorme”.
Pero igualmente grave es que el MRAS no sólo está presente en las granjas porcícolas, sino que también invade a los hospitales, al igual que el Acinetobacter baumannii. En un estudio también reciente, se halló que el 58% de los trabajadores del sector salud portan en sus manos a la resistente bacteria, lo cual provoca infecciones casi incurables en los enfermos a los que se les practica, por ejemplo, una inserción de cánula para aplicarles suero o sangre, ya que el MRAS de inmediato se introduce por la herida al organismo del enfermo, provocándole en muchos casos la muerte. Se calcula que en todo el mundo, las muertes debidas a infecciones por MRAS ocupan el tercer lugar de todas las defunciones. Y eso sucede tanto en los hospitales de los países desarrollados, los que supuestamente estarían a la vanguardia en técnicas de higiene, como en el resto de los países, los subdesarrollados, en donde los casos de infecciones aumentan todavía más en relación a aquéllos.
Y así como las dos superbacterias anteriores se fortalecen día a día, varias más se están apertrechando. Podría decirse que, en cierta forma, la humanidad está perdiendo la batalla contra ellas, pues aún y cuando se sigan produciendo más y más medicamentos para combatir a bacterias y virus, éstos siempre hallarán la forma de volverse inmunes hacia ellos. Por otro lado, es un hecho que también se trata de mecanismos naturales de eliminación de una especie, el hombre, que ha resultado ser una de las más destructivas y dañinas que han vivido sobre la faz de este deteriorado planeta.

Hospitales peligrosos

Por tanto, muertes debidas a males respiratorios y a muchos otros, son cotidianas en esta ciudad, en todo el país y en todo el mundo, claro. Sólo que ahora, aquí, en la sitiada, apestada ciudad de México, debido a la “emergencia sanitaria”, se deben de reportar, sobre todo, las defunciones provocadas por enfermedades respiratorias. Y habría que analizar en cuántas de tales muertes haya participado directamente el MRAS o alguna otra superbacteria desconocida hasta ahora, que haya estado presente en las instalaciones hospitalarias, más que la influenza, la que quizá, en efecto, haya debilitado el sistema inmune del enfermo, pero que ello haya propiciado la intromisión del MRAS, pues en fases avanzadas de infección provoca una incontrolable neumonía, que es lo que se ha reportado en las muertes como causa de éstas.
Se han dado a conocer alrededor de 180 muertes “sospechosas” hasta el martes, debidas a males respiratorios, pero sólo se han confirmado 15 casos cuyo origen se debió al virus de la influenza inicialmente llamada porcina (espero no continuar dañando los intereses de los puerqueros al seguirme refiriendo con ese nombre a la enfermedad).
Por otra parte, no se han proporcionado, hasta ahora, los perfiles socio-económicos tanto de los fallecidos que padecían efectivamente influenza, como el de los otros, porque si seguramente se hace, se vería que aquellos que fallecieron por esas enfermedades respiratorias, aún sin saber si fueron infectados o no por el virus, pertenecían varios de ellos a sectores poblacionales de escasos recursos, que no cuentan con medios económicos suficientes ni siquiera para combatir a una simple gripe, la que quizá evolucionó en sus consecuencias hasta volverse mortal.
Lo cual me remite a recordar cuántos millones de personas en el mundo mueren al año por enfermedades curables, tales como diarreas infecciosas, las mencionadas gripes u otros males que pudieron haberse curado con la simple ingesta de medicamentos tales como cloranfenicol o similares, pero que por carecer de medios suficientes ni siquiera para alimentarse, ya no digamos bien, sino todos los días, mucho menos podrán adquirir un medicamento para curarse, por barato y accesible que éste sea.
Cabe señalar que las gripes que nos afectan aquí en México (que son también un tipo de influenza) por sí mismas no matan, sino que al ir debilitando al sistema inmune, si no son tratadas a tiempo, dan lugar a que bacterias oportunistas vayan incrementando los males en el enfermo. Una gripe mal atendida, por tanto, puede provocar la muerte, pues los efectos de los patógenos oportunistas van progresando, pasando a bronquitis, neumonía, bronconeumonía... y así, hasta matar al agripado. Y los factores para que ello ocurra son, sobre todo, de orden económico, independientemente de la edad. Conozco gente de más de 90 años, pero que está muy bien nutrida y dispone de recursos materiales suficientes para llevar una vida relativamente sana y que en casos así, de una gripa, de inmediato recibe la atención y la alimentación adecuadas. Pero en los casos de la gente que fallece, en la mayoría se trata de aquéllas personas pertenecientes a los estratos bajos, de cualquier edad, que ni comen bien y ni tienen dinero ni siquiera para adquirir medicamentos de los llamados genéricos (los del doctor Simi y otros por el estilo).
Así debió de haber sucedido con los casos de personas que, refieren las autoridades mexicanas, llegaron a los hospitales en avanzados estados de gravedad por males respiratorios (neumonías o bronconeumonías) y a las pocas horas murieron.
Y eso, que lleguen así, tan enfermos y que sólo por ello se les atienda en los hospitales o clínicas, es algo muy cotidiano en este país en donde los servicios de salud, en especial los públicos, son tan malos (ver mi artículo en Internet: “Los deficientes servicios públicos mexicanos de salud: el caso del ISSSTE”), que casi casi la gente debe llegar muriéndose para que se le atienda, sobre todo al tratarse de medicina especializada, pues cuando no es así, que no sea urgente su caso, se le otorga al enfermo, digamos de un mal cardiaco o digestivo, una cita para tres o cuatro meses después.
Claro que en medio del amarillismo mediático, esos casos se inflaron (al principio, muy irresponsablemente, casi se hizo creer que todas las muertes se habían debido a la influenza porcina), se conocieron de primera mano, con tal de reforzar la idea en la gente de que, efectivamente, estamos enfrentando un “virus muy peligroso”, y hay que aceptar todas las medidas “sanitarias”, la peor de ellas, que en nombre del “combate a la enfermedad”, se dé autorización, incluso policíaca, para que se irrumpa sin orden legal en los hogares en donde se “tenga sospecha” de que hay “peligrosos enfermos” de influenza (¿influenzados sería el sustantivo?).
Y quién no asegura que esa supuesta medida temporalmente aprobada, se quede después para siempre (como sucedió con la tenencia automovilística en 1968, la que fue aprobada en ese entonces para hacerse de un dinero extra para combatir al “extremismo social”, según arguyó el represor gobierno de entonces), trascienda de su original aplicación, y se le emplee no sólo durante “emergencias biológicas” (que serán ya cotidianas, al paso que vamos, con los virus y bacterias cada vez más resistentes), sino para también arrestar “sospechosos” durante “emergencias sociales”, sí, como que la gente proteste por la represión, la pobreza, el desempleo, la corrupción... y otros males, estos gubernamentales, que también seguirán endémicos, a la par de los biológicos.
Tomemos en cuenta, además, que la pésima calidad del aire en esta contaminada ciudad, con partículas suspendidas, gases tóxicos, químicos dispersos, polvo... también contribuye al incremento de las enfermedades respiratorias, debido a que tales contaminantes debilitan nuestro sistema inmune.
Y si a todo lo anterior agregamos que buena parte de los mexicanos están desnutridos, porque o no comen lo suficiente, la mayoría, o lo hacen mal, ya desde antes teníamos una “emergencia sanitaria”.
En conclusión, podría decir que desde el inicio de la “emergencia sanitaria” se falsearon los datos, se aterrorizó a la población y el único tema importante, que supera a lo que hasta antes de la epidemia hubiera sido trascendente es “no contagiarse con tan terrible, mortal enfermedad”.
No importa la crisis económica, ni la militarización del país, ni la explotación de compañías estadounidenses de nuestro petróleo, ni playas compradas por inmobiliarias extranjeras, ni minas cerradas, ni los miles de desempleados por la quiebra económica, ni la prepotencia policíaca, ni ilegales cambios en las leyes laborales, ni el corrupto sistema “legal” que tenemos, ni la sobreexplotación y contaminación de nuestros recursos... no nada de eso importa más que “¡estar encerrados en la casa, usar el tapabocas todo el tiempo y no saludar a nadie!”. Sí, mejor y muy efectiva forma de control social, no pudo hallar el gobierno.

Contacto: studillac@hotmail.com